Los jubilados demandan una reunión con el presidente del Seguro Social, Roberto López, a quien exigen el pago de las pensiones reducidas. LA PRENSA/C. MALESPÍN

Siguen esperando a presidente del INSS

Luego de más de 36 horas de permanecer en el vestíbulo del edificio central del INSS, sin haber comido o dormido adecuadamente, los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor continuaban esperando que se les respondiera la solicitud de una audiencia con el presidente de esa cartera, Roberto López.

Luego de más de 36 horas de permanecer en el vestíbulo del edificio central del INSS, sin haber comido o dormido adecuadamente, los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor continuaban esperando que se les respondiera la solicitud de una audiencia con el presidente de esa cartera, Roberto López.

El pasado miércoles varios ancianos decidieron “tomarse” las instalaciones del INSS demandando a López que autorice el pago de las pensiones de vejez reducidas, tal como lo establece el artículo 49 de la Ley General de Seguridad Social.

Los más de 30 abuelitos se quejaron de que la única respuesta que reciben es que deben seguir esperando. Sin embargo, han destacado que el personal que labora en el INSS los ha tratado amablemente.

Cerca del mediodía de ayer, la mayoría de ancianos mostraba caras de desvelo, pues permanecieron en vela toda la noche, sentados en el solitario vestíbulo, acompañados únicamente de un guarda de seguridad.

En ese momento, parte del personal del INSS se apresuraba en abastecerlos de café y algunas galletas para apaciguar el hambre y el cansancio provocado por la prolongada espera.

“Pues nos dejaron aquí adentro, nos pusieron un canal de televisión; no hemos sufrido ningún maltrato. Ellos (el personal) nos están dando un trato más humano, pero el que queremos que salga (Roberto López) no ha salido para nada”, señaló doña Flora Cruz, de 64 años, quien ha permanecido acompañada de Thelma López, quien tiene en sus manos una receta médica que le indica que debe comprar una crema antihemorroidal.

POSICIONES FUERTES

En horas de la mañana se hicieron presentes miembros de la Cruz Roja, para examinar el estado de salud de los ancianos. Algunos de ellos mostraban signos evidentes de deshidratación, pero se negaron a irse del lugar antes que López los atienda.

“Ellos están pensando que porque no nos reciben, nosotros vamos a abandonar nuestras demandas, pero la verdad es que están muy equivocados, porque nuestras posiciones se fortalecen y eso nos da la idea de que dentro de poco tiempo se verán obligados a recibirnos”, aseguró Porfirio García, presidente de la Unidad Nacional del Adulto Mayor.

Pasada la hora del almuerzo, los protestantes no habían ingerido alimentos, porque además de no tener dinero, como ellos aseguran, también se han declarado en una especie de huelga de hambre indefinida.

Su dieta en los dos últimos días ha consistido en varios vasos de café o agua y alguna que otra galleta.

“No hemos comido nada, porque estamos sin dinero, sólo la galletita, el café o el agua que nos dan”, manifestó Cruz.

DISPUESTOS A MORIR

Las energías ya se le están agotando a don José María Campos, quien el miércoles se presentó al INSS a las seis y media de la mañana, pero al final del día tuvo que retirarse porque se le alteró la presión y sufrió un desmayo. Ayer regresó nuevamente, porque según él no puede abandonar la lucha.

“Hoy (ayer) vine muy de mañanita, porque tengo que estar apoyando, y aquí me voy a quedar hasta que resuelvan esta cosa. Porque de aquí puedo salir muerto, pero por una causa, de lo contrario no me voy”, sentenció.

Pero la figura de Roberto López parece estar ausente en la sede central del INSS, donde los abuelitos lo esperan. No obstante, la lucha por defender su derecho a una pensión mínima continúa en pie. Y mientras la noche amenazaba con caer y el sueño con vencerlos, los adultos mayores no tenían otra alternativa que esperar un día más en el vestíbulo del edificio.

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