El momento del carácter

Ni Brasil tiene la magia que hizo de su futbol el más vistoso del mundo, ni Holanda dispone de la sincronización táctica y técnica, que le hizo también un símbolo del espectáculo.

Por Edgard Rodríguez C.

Ni Brasil tiene la magia que hizo de su futbol el más vistoso del mundo, ni Holanda dispone de la sincronización táctica y técnica, que le hizo también un símbolo del espectáculo.

Ambas tropas, empujadas por un pragmatismo radical, atizado por sus seguidores deseosos siempre de la victoria, están ahora más atentas al resultado, que a los factores estéticos que les dio identidad en el pasado y que los proyectó ante el mundo.

Aún así, el marco de expectativas para el partido de esta mañana (8:00) por un pase a semifinales entre brasileños y holandeses, es bastante amplio. Se espera una gran batalla, en la que además del talento, se pondrá a prueba el carácter de los dos clubes y la fortaleza de sus estructuras.

Quizá veamos el equilibrio y la consistencia de esta Holanda invicta en sus cuatro partidos en la Copa, ante la firmeza defensiva y el llamativo contragolpe de este Brasil, más efectivo que brillante, en un juego de vida o muerte.

Holanda, que siempre ha sido un equipo de respeto, tuvo su época dorada en 1974, cuando de la mano de Johan Cruyff, deslumbró al mundo con “futbol total”. Y en el camino hacia la final contra Alemania, la Naranja Mecánica acabó con Brasil 2-0, con tantos de Neeskens y del propio Cruyff.

Brasil en cambio, aunque ha tenido sequías prolongadas, ha sido siempre un permanente generador de interés. Claro, su mayor expresión fue en México ‘70, cuando Pelé, Gerson, Clodoaldo, Tostao, Jairzinho y compañía, sedujeron al mundo con un futbol de fantasía.

Ahora ambas tropas son distintas. Juegan al futbol eficaz. Ése que enfatiza en tácticas defensivas y el contragolpe y que ubica como su mayor prioridad el resultado, mientras le resta importancia a lo que se pueda ofrecer para las tribunas. Antes ganaban y hacían gozar. Ahora ganan.

Bueno, al menos Brasil ha ganado, porque Holanda se queda siempre a medio camino. El propio Brasil la sacó del Mundial en EE.UU. ‘94, en uno de los partidos que recuerdo con especial afecto, por aquel bombazo de Branco para romper un empate 2-2.

Brasil volvió a interponerse en el camino en Francia ‘98, cuando le ganó a Holanda en semifinales, en ruta hacia la final contra Francia, la que perdió 3-0, en medio de múltiples controversias y conjeturas aún no disipadas, pero bien aprovechada por Zinedine Zidane para su proyección planetaria.

La Holanda de Robben, Sneijder, Van Persie y Kuyt, ante el Brasil de Kaká, Fabiano, Robinho y Lucio, con muchas dudas en su mediocampo por lesiones y suspensiones, tratarán de ofrecer un espectáculo a la altura de su historia, y eso, no es fácil.

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