La música y el amor han mantenido un romance desde tiempos inmemorables. El género romántico es el fruto de esta relación y se ha convertido en el celestín de muchas parejas a lo largo de sus noviazgos, evocar amores lejanos, imposibles o inolvidables e incluso puede recoger los himnos de las relaciones que florecen en matrimonios.
Quien antes del siglo XV tuvo la osadía de mezclar las melodías clásicas con la poesía pura, jamás imaginaría que estaría dando lugar al génesis de la balada romántica. Y aunque ciertamente la musicalidad que posee la poesía nace con la relación de cada verso entre sí, el hecho de mezclarlo con sonidos suaves, relajantes y en ocasiones cadenciosos da como resultado una exquisita pieza.
Esa música que susurra en sus oídos las declaraciones de amor más dulces, sensuales y mágicas hasta lograr atrapar a ambos en un divino balanceo de los cuerpos al compás que marcan paso y paso con un beso o una caricia.
Camilo Sesto, el genio de la balada, ha compartido su magia con Miguel Bosé e incluso con el mismísimo José José. Otro grande que actualmente está cediendo sus grande tesoros a nuevas generaciones de cantantes, con lo que, además de ganar un porcentaje, evoca en la memoria de quienes conocieron su época de esplendor el éxito que disfrutó.
Al final de cuentas y en casos particulares si los embates de los años hacen que su cuerpo, su voz y sus encantos no den para más, podrían sacarle provecho a sus años mozos compartiendo sus éxitos para sacarles el jugo a través de nuevas gargantas.
Charlie Zaa, Luis Fonsi, Alejandro Sanz, Alex Ubago, Chayanne, Enrique Iglesias, Kalimba, etc. Unos van y otros vienen. Al final sólo los buenos o los astutos sobreviven.
Hablar de relevo generacional en el ámbito musical podría ser muy osado, de hecho la música, la buena música sólo nace, pero nunca muere, mientras las radios le den un lugar donde estar y el público se encargue de invitarlas a bailar cuerpo a cuerpo.
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MELODÍA DE AMOR EN LATINOAMÉRICA
El sentimiento que rondó por el mundo desde que a alguien se le ocurrió inventarlo o al menos ponerle un nombre para encarcelar sus emociones encontró voz en América Latina allá por los años sesenta. A pesar de no atribuirse a ningún país en específico el movimiento fue tomando fuerza hasta formar un huracán que envolvió a la juventud de la época.
En los setenta se convirtió en uno de los géneros más populares, gustados y respetados gracias a voces como las del mexicano “Príncipe de la Canción” José José, José Luis Rodríguez “El Puma” de Venezuela, desde Brasil el encantador Roberto Carlos y por Argentina Sandro el gitano seductor.
El fenómeno de amor se expandió por Europa a través de las gargantas de Julio Iglesias y quien en su tiempo fuera Camilo Sesto considerado el Sinatra español.
“La gente no olvida los éxitos con los que conoció al amor de su vida, aunque ni siquiera estén juntos”, comenta Carlos Salinas, locutor de radio Romántica, “es una música con la que realmente se enamoraba en los tiempos en los que el romance existía”.
A ciencia cierta nadie podría negar la posibilidad de que nuestros abuelos o padres se hubieran enamorado o nos hayan concebido bajo los mágicos efectos de estas canciones, así como tampoco podríamos dejar de mencionar que en la infancia de muchos las canciones de estos iconos de la música romántica fueron las primeras líricas que marcaron su memoria musical.
Con 27 años de edad y 12 de trabajar en el mundo radiofónico, Carlos Salinas asegura que la balada romántica se mantiene firme en la memoria y el corazón de la gente, y aunque sus intérpretes estén fuera del escenario, ellos siguen pidiendo sus temas preferidos para no dejar morir el sentimiento y sus recuerdos.
EL AMOR EN LA NUEVA GENERACIÓN
“La balada de hoy es menos romántica y más atrevida”, asegura Carlos Salinas, quien parece ser un romántico empedernido, “y aunque procuren la misma esencia, hay una gran diferencia tanto en voces como en la manera de expresarse de ayer a hoy”.
Amor, romance y sexo. Si los componentes son los mismos, qué hay de malo en la nueva fórmula. Nada, siempre y cuando vaya de la mano con la sutileza, el coqueteo y la ternura para decorar la propuesta o declaración de amor.
Si no es un secreto el éxito de las grandes figuras, por qué no pedirles un poco de ayuda, el primer paso para convertirse en el mejor puede ser trabajar con los mejores.

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