De risa fácil y mirada traviesa, María Esther López hace honor a quienes la consideran defensora y promotora de la cultura nicaragüense. Sus inicios se remontan al sistema Sandinista de Televisión, cuando tenía 15 años.
“Yo empecé mi carrera para ganarme un pastel. Recuerdo que estaba trabajando para la cervecería cuando participé en un concurso de poesía que estaban anunciando por la radio, y el premio era un queque. Al final no solo gané el concurso y el pastel, sino que el director de la radio me propuso que le escribiera guiones”, recuerda López.
ORÍGENES HUMILDES
Desde niña, María Esther adoraba escribir. Era una de las mejores alumnas de su colegio en asignaturas como caligrafía, ortografía y gramática.
Extrovertida, alegre y dinámica, María Esther bailaba y cantaba, y sus profesores le delegaban tareas para ayudar a sus compañeros. Su sueño era convertirse en doctora, pero la vida le deparó un destino diferente, tal vez, como ella misma afirma, porque “Dios escribe en letras torcidas”.
“Mi familia era muy pobre. A veces no teníamos dinero para comer ni para vestir, así que yo tuve que abandonar la escuela para empezar a trabajar. Nunca pude ir a la universidad, pero siempre me gusto leer y ser autodidacta. Eso me ayudó mucho, porque desarrollé mis habilidades para escribir y plasmar mis ideas desde edad muy temprana, y eso fue decisivo a la hora de elaborar los guiones de radio”, comenta López.
Posteriormente, María Esther comenzó a trabajar con Julio Cesar Sandoval. Aprendió diversos formatos: televisión, radio, teatro y produjo varios espectáculos para la OTI.
CATAPULTA AL ESTRELLATO
María Esther tenía 17 años de experiencia en el medio cuando se integró a El clan de la picardía .
“El clan fue un programa maravilloso que dejó un gran vacío, porque llenó a muchos. Fue un elemento de amor patrio destinado a rescatar nuestra cultura y llevar la voz de la gente a través de la pantalla chica. Fuimos a muchas comarcas, y en todos los lugares nos recibieron con mucho cariño, porque las personas sabían que nunca íbamos a denigrar a alguien”.
- ¿Qué opina del periodismo?
- Deben dejar a un lado los colores partidarios.
- ¿A qué se debe esta falta de amor por la cultura nicaragüense?
- Al desinterés del gobierno por implementar estrategias para preservar nuestros orígenes.
- ¿Cómo inculcar en los jóvenes el amor por la cultura nicaragüense?
- Presentando más programas nacionales en los medios de comunicación.
- ¿Cuál es el secreto del éxito?
- La disciplina, la fe en mí misma, la autenticidad y la dedicación plena.
- ¿Tu comida favorita?
- La sopa de mondongo y el atol de arroz.
- ¿Tu mejor invento culinario?
- El tamal de yuca.
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Durante casi dos años, este programa se convirtió en uno de los pocos donde se promovía la idiosincrasia nicaragüense. En él se retrataba la alegría, el humor y la generosidad de nuestro pueblo, así como los valores patrios. Su partida dejó un espacio difícil de llenar, un espacio que María Esther convirtió en camino hacia su nuevo programa: Nicaragua en mi sazón.
“Yo sabía que el clan iba a dejar un hueco en el corazón del público, así que quise crear algo que contribuyera a paliar esta pérdida.
Nicaragua en mi sazón nació para rescatar el arte culinario nicaragüense y aprovechar esa ventanita cultural que abrió El clan .
“Por eso la gente me ve haciendo un rondón, una cajeta, un pozol o unos nacatamales, siempre una comida muy nica y autóctona. Y retomando un poco la idea del clan, voy a los pueblos a platicar con las cocineras y aprender sus secretos de cocina, para darle más dinamismo al programa. Hablamos de la tamuga, de las rosquillas y lo más importante, la gente es su propia protagonista”, afirma López.
Nicaragua en mi sazón se transmite todos los sábados a la una de la tarde por el canal 8 y está conformado por 6 segmentos. Metiendo la cuchara , donde se cocinan recetas nicaragüenses, Lo que comemos , un espacio dedicado a la nutrición, Que chiche , para brindar consejos de belleza usando productos naturales, La Ruta del Sabor , donde se visita un pueblo específico para conocer su comida tradicional, y un segmento artístico dedicado a un invitado especial que habla de su trayectoria y su experiencia en la cocina.
CAMINO AL ÉXITO
Para esta mujer con sabor a maíz y olor a pozol, el éxito del programa ha estado en la sencillez y la autenticidad.
“Cuando yo llego a un pueblo soy simplemente María. La gente no me ve como estrella sino como parte de la familia. La gente sabe que se acerca a alguien que los respeta. Además, el programa es un medio para que nos sintamos orgullosos de lo nuestro. La gente se identifica con lo que hacemos y lo valora, porque sabe que aquí no hay maquillaje ni montaje, es darle a lo nuestro el lugar que se merece”, explica María Esther.
Además de su programa de cocina, ésta orgullosa nicaragüense ha publicado dos libros: Cocinando con María Esther . Cocina Nicaragüense y Cocinando con María Esther: Recetas propias y algo más.
Pero el más reciente trabajo de esta nicaragüense es prueba de su talento indomable y de su versatilidad. Esta comunicadora acaba de romper los moldes de la pantalla chica y ha trascendido hasta la pantalla grande para ser parte del elenco de la película La Yuma, un filme donde demostró sus dotes como actriz.
“Interpretar a Escarleth fue una experiencia única. Pude salir de mi rol de directora y productora para descubrir mi faceta como actriz, porque la gente no siempre nos ve cuando estamos detrás de cámara. Creo que fue una forma de proyectar mi imagen un poquito más”, asegura López.
PROYECTOS A FUTURO
María Esther tiene tres proyectos a largo plazo. El primero de ello es publicar una novela que ya está escribiendo. Se titula ¿Por que llora mi abuelo? El libro es de carácter social. Incluye una denuncia al maltrato que sufren las personas de la tercera edad, y hace un llamado a incluirlos en el seno de la familia, como seres dignos de amor, consideración y respeto.
El segundo es escribir un libro de poesía donde María Esther recopila todos los poemas que ha escrito durante más de 30 años, y el tercero es crear un programa que rescate nuestros orígenes más allá del arte culinario.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B