Enviada Especial/ Johannesburgo
No hubo objeciones ni peros. Brasil ganó contundentemente y eliminó de la competencia a un Chile que le faltó ganas para derribar a su rival en el Ellis Park, donde la barra verdeamarela volvió a apoderarse del estadio.
Dunga siempre lució calmo, mientras Marcelo Bielsa se mostró desesperado, no encontró la forma de que sus jugadores frenaran a los brasileños y además encontraran el marco para marcar, por lo menos el gol del honor.
Como siempre, esa afición incansable de Brasil tocaba los timbales y sonaba las trompetas, a ese ritmo bailaba el conjunto carioca y lo hacía con el espacio, control.
Chile inició el cortejo ofensivo en los primeros minutos, pero el suspenso duró muy poco en las tribunas brasileñas, luego del minuto 10, Brasil tomó control del juego, pero con falta de puntería.
- Mientras la afición chilena recibió un trago amargo, la barra brasileña apenas empezaba la fiesta, tres goles fueron suficientes razones para pasar hasta altas horas bailando samba y anunciarles a los holandeses que el rival que se viene puede bailar otra vez a un ritmo infrenable.
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Desde la tribuna de prensa, los periodistas ansiaban ese gol de Brasil, era evidente el favoritismo y los deseos fueron concedidos.
A los 35, Maicon cobra el córner y en el área Juan estaba listo para recibir el esférico. Los sonidos de las vuvuzelas no pudieron ser más fuertes, era el primer gol de la noche y las barras festejaron a lo alto.
En el banquillo técnico, Dunga se abrazaba con los jugadores y en el otro escenario Bielsa tenía un rostro enfadado, casi impotente, el estratega de los chilenos estaba consciente que apenas era el comienzo.
Las predicciones eran ciertas y el miedo de Bielsa se convirtió en el karma de todo el partido. A tres minutos del primer tanto Luis Fabiano aparecía en escena para definir en una jugada conjunta con Kaká el segundo gol de Brasil. Chile estaba apagado y con ellos una barra que se quedó mirando cómo se extinguían sus minutos en la Copa del Mundo.
Bielsa estaba furioso, Mark González y Humberto Suazo no lograron penetrar el área brasileña, en ese sector estuvo siempre Lucio, Maicon, Juan y Michel Bastos formando una línea paralela de cuatro defensas que no le dejaba espacios a la tropa chilena.
LA SEGUNDA MITAD
Con el descanso y el inicio del segundo tiempo vinieron los cambios para el equipo, pero no así para la afición chilena que se miró todo el partido sentada con la esperanza de gritar un gol de su selección.
Jorge Valdivia ingresó al campo y se fue González para reactivar el ataque de Chile. Valdivia desequilibró un poco a la defensa de Brasil y de paso forzó a Julio César a extenderse en toda la portería.
Dunga miraba de cerca el posible gol de Chile y Suazo respondía al temor del estratega brasileño. El delantero chileno disparó en dos ocasiones, pero Julio César siempre estuvo para obstruir cualquier posibilidad del rival.
Bielsa nunca paró de gritar, estaba exaltado, el trabajo sicológico no fue suficiente para vencer a la verdeamarela.
Brasil estaba más cerca del tercer tanto y fue a los pies de Robinho que la pentacampeona del mundo selló su triunfo y clasificación a los cuartos de final de la Copa del Mundo.
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