Enviada Especial/ Johannesburgo
El club Atlético Tigre es el equipo de futbol de Victoria, Argentina, que además de ser uno de los más famosos de este país sudamericano, también es conocido por tener una de las barras más coloridas de la región, la Barra Matador.
“Se llama Matador porque somos la hinchada más fiel de los Tigres. Llueva, haga sol, frío, estamos allí para apoyar al equipo”, dice Mauro “El Pintor”.
Mauro es uno de los 24 miembros de Tigres que viajaron a Sudáfrica para apoyar a la Selección de Argentina. Este miembro de la Barra Matador siempre anda de buen humor, maneja su pelo hasta los hombros, es bueno para la cocina y también para la cerveza.

“Soy pintor, pinto casas en Buenos Aires”, dice en tono de broma, mientras la cumbia le da el toque relajado a la charla y hace bailar a uno que otro en la sala de la cocina del hospedaje. Ricardo “El Bebé” no se resiste al ritmo y me muestra cómo en Argentina se baila la cumbia. Él es el más joven y trabaja como cartero en Buenos Aires. Es siempre el centro de bromas y en esta ocasión viste la camiseta de la selección, no la de Tigres.
El olor a carne frita despierta el apetito, “Sapucay de Morón” está cocinando la milanesa con ensalada para la merienda vespertina, antes que empiece el partido entre Uruguay y República de Corea.
“Es una de las comidas más comunes en Argentina, es la carne empanizada con huevo y pan razado, se hace ensalada, le echás mayonesa o chile y lo acompañás con pan”, explica Sergio Pitón mientras comemos.
Sergio tiene 45 años de edad y es pulidor de pisos. Él recuerda muy bien la mejor época de Maradona y cuando Argentina ganó su última copa, en 1986.
“Soy cinco años menor que Maradona y miré su mejor etapa como jugador, él dio todo por la camisa de Argentina, es el jugador del pueblo”, dice.
Lucas respalda la opinión y su respuesta no puede ser más clara, respecto a lo que significa Maradona en su país y el futbol.
“Si Pelé es el Rey, Maradona es Dios para nosotros”, sostiene con seguridad y orgullo.
HASTA EL FINAL
La barra de Tigres está compuesta por más de 500 hinchas, pero sólo 24 fueron escogidos para que vinieran a Sudáfrica.
“Durante dos años recaudamos fondos, hicimos rifas, fiestas, organizamos peleas de boxeo, todo para recaudar el dinero que hoy nos tiene acá”, explica Gustavo “El Tripa”.
Gustavo es otro fanático de Tigres desde que tiene memoria. Tiene dos tatuajes grandes del equipo y otro de sus hijos, entre ellos Serena, la menor.
“Me ha dicho que quiere un montón de regalos y se los voy a comprar”, comenta alegre.
Esta barra no es la única que vino al país del Mundial. También se hacen presentes la del Independiente, Morón, entre otras, pero la que seguirá hasta el final con la Albiceleste, pase lo que pase en las siguientes etapas, esa es la Barra Matador.
MÁS QUE UNA BARRA
Desde el 7 de junio he tenido la oportunidad de convivir en el mismo hospedaje con esta barra argentina; ellos han dado esa confianza, pese a que son ariscos con la prensa. Estar de cerca ha permitido conocer sus vidas, fuera de los estereotipos negativos que usualmente se leen en los medios argentinos.
“Los periodistas argentinos hablan mal de nosotros siempre, y es por cuestiones políticas”, dice Lucas.
Diarios como La Nación o el Clarín recién afirmaron que uno de los miembros de Tigres fue deportado por comportamiento violento en uno de los partidos de Argentina; él era Fiorucchi “El Bafana”.
Sin embargo, ni Fiorucchi ni ninguno de los miembros de Tigres han sido deportados.
“Hablan por hablar, estamos aquí, en paz, sólo para apoyar a la selección”», dice Lucas.
Ver el día a día de los Tigres en este Mundial es darse cuenta de que son más que una simple hinchada, son una verdadera familia unida, todos para todos, no existen diferencias entre ellos, están allí sin importar el resultado apoyando a su selección.
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