Port Elizabeth, Sudáfrica/ EFE
Dos goles de Luis Suárez, el máximo goleador de la pasada temporada en Holanda, con 35, permitieron ayer a Uruguay superar, con muchas dificultades y por 2-1, a Corea del Sur y avanzar a los cuartos de final del Mundial.
Los celestes, que fueron la última de las 32 selecciones en obtener su boleto mundialista, jugaron, como es su tradición, con los dientes apretados y sufriendo hasta el último instante.
La primera emoción del partido estuvo del lado de Corea.
Una falta ejecutada por el técnico Park Chu Young desde unos 30 metros se estrelló contra el caño derecho de la portería uruguaya con el guardameta uruguayo Fernando Muslera lejos de la acción.

Muslera, que no recibió goles en los tres primeros partidos, dijo, tras verse sorprendido por un remate devuelto por el larguero en el encuentro frente a México, que los postes son sus amigos.
Una vez más quedó demostrado que tiene razón y lo reflejó con su abrazo al poste mientras el balón se iba afuera.
Pasado ese susto, y apenas dos minutos después, Edinson Cavani puso un tiro largo para Diego Forlán, el Balón de Oro como máximo goleador de Europa hace dos temporadas, eludió un rival por la banda izquierda y remató cruzado.
El balón atravesó al área de manera perpendicular a la portería, el meta surcoreano, entre sorprendido y confuso, lo vio pasar y Luis Suárez lo empujó a la valla desprotegida. Los defensas coreanos quedaron mirándose entre sí sin entender nada.

Un rato después, cuando logró sobreponerse de la sorpresa, el equipo coreano, que tiene varios futbolistas técnicos y de buen trato del balón, se adueñó del campo.
Uruguay se paró firme frente a su área, una vez más mostró el orden y oficio de los duelos anteriores para restar balones y frenar al rival.
Casi sobre el final del primer tiempo volvieron las emociones.
Suárez (m.38) remató de cabeza y dentro del área menor un balón impulsado por Forlán, pero su tiro salió a las manos de Jung Sung Ryon.
Respondió Corea con un remate largo y potente de Cha Du Ri que pasó cerca.
A dos minutos para finalizar el primer tiempo una “patriada” de Maximiliano Pereira, que se fue a la ofensiva con “sombrero” a un defensa rival incluido dentro del área, casi les da el segundo gol a los celestes, pero su remate colocado fue trabado.

En el reinicio el equipo asiático salió con más bríos y en quince minutos tuvo tres aproximaciones al gol y fue un anuncio de lo que vendría.
Un nuevo remate de Park Chu Young y otro de cabeza del capitán coreano Park Ji Sung fueron nuevos avisos del empate.
Lee Chung Yong, también de cabeza, aprovechó un fallo generalizado de la defensa uruguaya y dejó sin invicto al portero uruguayo tras 337 minutos. El partido ganó en emotividad y subió la temperatura.
Cuando el juego era equilibrado y ambos buscaban la victoria, llegó el éxtasis para los uruguayos. Suárez recogió un rebote tras un tiro de esquina, eludió un rival al borde del área grande y remató potente, cruzado y colocado; el portero rival sólo pudo ver cómo el balón ingresaba en el segundo poste.

Quedaban aún minutos para el sufrimiento celeste. Lee Dong Gook sacó un remate bajo desde posición muy favorable, Muslera tapó a medias, y cuando el balón ingresaba a la portería, Diego Lugano salvó el gol y la clasificación.
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