San Salvador/ACAN-EFE
Más de medio millar de salvadoreños de tres municipios aledaños a la capital marcharon hoy para pedir un alto a la violencia tras los ataques el pasado domingo contra dos unidades del transporte colectivo, uno de ellos incendiado con pasajeros en el interior.
La marcha, en la que los participantes portaron ropas blancas y carteles para pedir el fin de la violencia, se realizó en el municipio de Mejicanos, zona en la que ocurrieron los hechos que está situada a unos tres kilómetros de San Salvador.
A los pobladores de Mejicanos se sumaron estudiantes y vecinos de los municipios de Cuscatancingo y Ayutuxtepeque, ambos aledaños a la zona de los ataques, que dejaron 19 personas fallecidas, 14 de ellas carbonizadas.
El alcalde de Cuscatancingo, Jaime Recinos, indicó a la Radio Nacional de El Salvador que la actividad se realizó para «decirle un no a la violencia, sí a la paz».
«Estamos solidarizándonos con las familias de las víctimas» y «rechazamos la violencia a nivel de todo el país», dijo el alcalde.
«No más violencia» «No a la violencia contra el pobre», eran algunas de las frases que los manifestantes pintaron en carteles que exhibieron en la actividad, la que fue acompañada por bandas musicales.
La marcha concluyó en una canchas de la colonia Zacamil de Mejicanos, donde llegó el vicepresidente de este país, Salvador Sánchez Cerén, así como el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, y diputados del oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda).
«Los salvadoreños hemos demostrado que queremos hacer este país un país diferente, y no tenemos ninguna duda que vamos a derrotar la violencia», indicó el vicepresidente en el acto.
El Salvador vive hoy el segundo día de duelo nacional, que concluye mañana, decretado por el Parlamento la noche del jueves por las víctimas de estos hechos que el Gobierno ha calificado como actos terroristas.
Según el jefe de la unidad contra el crimen organizado de la Fiscalía, Rodolfo Delgado, el incendio del autobús que transportaba pasajeros fue una venganza de una pandilla contra un grupo rival y que la decisión inicial no era hacer daño a los usuarios.