BARCELONA/EFE
Los forenses continuaron ayer la difícil tarea de identificar a los fallecidos en el accidente de tren de Castelldefels (Barcelona, noreste de España), cuyo trágico recuento de víctimas mortales se elevó a trece, que podrían ser en su totalidad jóvenes latinoamericanos.
La consejera regional de Justicia de Cataluña, Montserrat Tura, dijo que las personas arrolladas por un tren, de alta velocidad cuando cruzaban una vía en lugar de utilizar el paso subterráneo de la estación de Castelldefels en la noche del 23 de junio, tenían entre 17 y 39 años.
El juez instructor del caso ha confirmado los nombres y apellidos de seis de los nueve identificados y todos ellos corresponden a ciudadanos latinoamericanos: cinco ecuatorianos, dos bolivianos y dos colombianos, que, según Tura, iban a las playas de Castelldefels para participar en una gran fiesta latina en el marco de la noche de San Juan.
Los diez heridos que permanecen hospitalizados evolucionan favorablemente, aunque tres siguen en estado crítico y, de ellos, una mujer de 25 años se encuentra en estado de extrema gravedad. Entre los heridos leves se encuentra un joven dominicano de 18 años, que resultó herido cuando saltó a las vías para salvar a otras personas, a las que ayudó a subir al andén para evitar que fueran arrolladas.
Entre las muestras de apoyo que recibieron ayer los familiares de las víctimas figuró el mensaje del príncipe Felipe, heredero de la Corona y la vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.
El juez de Barcelona que investiga el accidente ha requerido al Ministerio de Fomento y a las autoridades ferroviarias que le faciliten sus investigaciones internas sobre el accidente, a fin de desvelar cuanto antes todas las circunstancias del mismo.
Las primeras investigaciones indican que los jóvenes, tras llegar a la estación de Castelldefels-Platja en un tren de cercanías, cruzaron las vías en lugar de usar el paso subterráneo habilitado. No advirtieron que se acercaba un tren, de alta velocidad que no tenía parada en la estación, y que los embistió a casi 140 kilómetros por hora.
Expertos en psicología social indicaron ayer que el “factor grupal” pudo ser uno de los impulsos que llevaron a cruzar las vías a pesar del evidente peligro.
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