MADRID/EFE
Trece personas, la mayoría muy jóvenes y entre ellas varios latinoamericanos, perdieron la vida el miércoles en la noche al ser arrollados por un tren en Castelldefels, localidad próxima a Barcelona, cuando se dirigían a celebrar la noche de San Juan en la playa.
El grave siniestro dejó, además, diez heridos, tres de los cuales se encuentran ingresados con pronóstico crítico, cinco permanecen en estado grave y dos heridos leves.
Entre los fallecidos han identificado a los colombianos John Mauricio Osorio, de 33 años, y Jorge Eliécer Serrano, de 37, informó el vicecónsul de Colombia en Barcelona, Ramón Jaller.
Por su parte el cónsul general de Ecuador, Freddy Arellano, aseguró que hasta diez personas de origen ecuatoriano han denunciado que sus hijos no aparecen, aunque faltaría confirmar cuántos de ellos son víctimas del accidente de tren.
El funcionario solicitó que no se atribuya el accidente a la imprudencia de las personas que cruzaron las vías y que se espere a conocer los resultados de la investigación antes de aventurar conclusiones.
Todo apunta precisamente a que el accidente se debió a la imprudencia de los jóvenes que decidieron atravesar las vías saltando directamente desde el andén. En ese sentido se manifestó ayer el ministro español de Fomento, José Blanco, quien subrayó que está “totalmente prohibido” atravesar las vías del tren saltando desde el andén y recordó que la estación “se remodeló hace menos de un año y cumple con todas las medidas de seguridad y con un paso inferior”.
El Presidente del Gobierno regional de Cataluña, José Montilla, atribuyó también la tragedia a un “gesto de imprudencia” de las víctimas.
Sin embargo, Marcelo Carmona, un boliviano testigo del accidente, aseguró que el paso subterráneo estaba en ese momento “abarrotado” y que, pocos segundos antes del siniestro hubo una “oleada de gente que se lanzó a las vías” para ir a la playa a celebrar la verbena. Indicó que la única manera de cruzar la estación en dirección a la playa era un “estrecho paso subterráneo”.
Familiares y amigos de los ahora fallecidos se desplazaron a las dependencias de la Ciudad de la Justicia de Barcelona, a la zona habilitada, para esperar la identificación de los cadáveres.
La mayoría de los que acuden, hombres, mujeres e incluso niños de corta edad, son de procedencia latinoamericana, entre los que destacan por su número los ecuatorianos.
De momento, hay “indicios” o “elementos” que hacen pensar que se conoce la identidad de la mitad aproximadamente de las víctimas, gracias en parte a la información que han aportado las familias y a que se ha podido disponer de alguna huella dactilar o de restos del cadáver bien conservados.
El accidente ferroviario de Castelldefels es el más grave ocurrido en España desde 2003, cuando 19 personas fallecieron en la localidad de Chinchilla, en la provincia de Albacete (sureste), al chocar un Talgo y un mercancías.
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