Johannesburgo/EFE
La belleza de las italianas destacó ayer en las gradas del Ellis Park de Johannesburgo, donde se enfrentaban los equipos de Italia y Eslovaquia y donde se pudieron ver numerosas jóvenes adornadas con modernas gafas de sol y con los colores de su bandera, pintados en las mejillas en forma de corazón.
A las cámaras de televisión que presenciaron hoy el partido no les fue difícil encontrar entre los decenas de miles de asistentes a las aficionadas jóvenes y guapas que tanto gustan a los espectadores.
Una de ellas incluso decidió desafiar las bajas temperaturas del invierno sudafricano y acudir al partido vistiendo unos pantalones y un pequeño top de biquini, y todo para poder pintarse la bandera italiana en el vientre.
Otros, sin embargo, decidieron abrigarse un poco más y disfrazarse con trajes de romanos, con casco incorporado, aunque la gran mayoría optó por un atuendo más sencillo, como la chaqueta azul de su selección.
Por su parte, los seguidores eslovacos, rodeados de italianos, lucían patrióticos los uniformes de su selección, y colaboraban con el ambiente festivo del partido con sus grandes gorros blancos, rojos y azules y sus caras completamente pintadas con la bandera de su país.
Al encuentro asistieron también al menos una decena de grupos de estudiantes uniformados, que pudieron asistir al encuentro entre Eslovaquia e Italia gracias a la generosidad de la FIFA, que ya en la Copa Confederaciones de 2009 utilizó la misma estrategia para llenar estadios.
La distribución de entradas entre los colegios sudafricanos ha probado ser una táctica muy efectiva para la FIFA, puesto que los estudiantes, aunque no sean una fuente de ingresos, rellenan los huecos que hubieran quedado vacíos, y le dan al encuentro el animado ambiente local que había venido anunciando la organización durante años.
De hecho, fueron estos colegiales los únicos que estuvieron cantando, bailando y, por supuesto, soplando sus vuvuzelas durante los 90 minutos de partido, en los que también trataron de iniciar la ola mexicana en varias ocasiones, aunque sin mucho éxito.
Sin embargo, durante la segunda mitad los aficionados de ambos equipos, que vieron cómo se marcaban cuatro goles en los últimos 45 minutos, animaron con mucho entusiasmo a sus selecciones e hicieron vibrar de emoción el Ellis Park.
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