Por varios minutos permaneció detenido ayer, en el Distrito Cinco de la Policía de Managua, el reportero gráfico de LA PRENSA, Germán Miranda, debido a una arbitraria disposición de un oficial de la Policía que estaba a cargo de un operativo en las inmediaciones del Mercado Roberto Huembes.
El motivo argumentado por el oficial, identificado en el lugar como capitán Adolfo Rugama, fue que Miranda fotografiaba a un conductor y su vehículo cuando los agentes revisaban sus documentos de conducir, lo cual dijo “es prohibido”.
Miranda fue conducido al distrito policial en la tina de la patrulla 294, por disposición de Rugama.
Y los uniformados de ese distrito estaban decididos a conducirlo a una celda, pues ya le habían hecho entregar sus pertenencias, cuando fue ordenada su libertad.
UN “MAL ENTENDIDO”, JUSTIFICA JEFE POLICIAL
Sin embargo, después de que Miranda fue liberado, el jefe del Distrito Cinco de la Policía, comisionado Sergio Gutiérrez, calificó el incidente como “un mal entendido”.
“Él andaba trabajando, nosotros teníamos un grupo trabajando en el sector del (mercado) Roberto Huembes, él hizo unas tomas en el momento que la Policía estaba registrando, requisando el vehículo de una persona, a esa persona no le gustó las tomas que hizo el fotógrafo y se dirige a la Policía, a denunciar que alguien que no sabía le estaba tomando fotografías a él y a su vehículo. Se trasladó al distrito”, expuso Gutiérrez.
“Estando en el distrito él (Miranda) aclaró que estaba haciendo un trabajo de cara a divulgar el trabajo que estaba haciendo la Policía; a esta persona no le gustó que le haya tomado foto a él y a su vehículo (…), el ciudadano se molestó, se alteró y eso provocó que lo trasladáramos al distrito”, fue la justificación de Gutiérrez.
CAPITÁN RUGAMA PREPOTENTE Y ABUSIVO
Sin embargo, Miranda señaló que el exaltado fue el oficial de apellido Rugama, a quien desde un inicio le explicó que realizaba su trabajo como reportero gráfico de LA PRENSA, lo cual estaba efectuando en la vía pública, pues el registro se ejecutó en una parada de transporte colectivo.
Según Miranda, el oficial de apellido Rugama, desde que se le acercó para manifestarle que el conductor del vehículo que requisaban estaba molesto, se apreciaba exaltado.
“Le dije que era un lugar público, que el operativo era en la calle (…), que era una de mis prerrogativas como periodista tomar fotografías”.
Pero por respuesta Miranda escuchó que “si seguía tomando foto me iba a llevar detenido”.
“Yo le dije esperate, esperate, vos no me podés llevar detenido por eso, yo tengo derechos también”, recordó Miranda que le respondió.
Esto parece no haberle gustado a Rugama, quien le dijo: “No me diga esperate (…)”. “Comenzó a exaltarse. Me tenés que decir espérese, espérese”, recordó Miranda.
Pero ante la insistencia de Miranda de decirle “esperate”, el uniformado “me gritó: si seguís haciendo foto yo te llevo preso, te mando a que te detengan”.

“Mirá, bróder, tengo que seguir haciendo mi trabajo y tengo que seguir haciendo la foto”, insistió Miranda ante el agente policial. Por lo que éste ordenó: “Móntenlo atrás, en la tina”.
Miranda reconoció que ninguno de los agentes que hicieron efectiva la orden de Rugama lo tocó, pues él sin protestar abordó la patrulla 294, que lo condujo al distrito policial.
RUGAMA ORDENÓ PONERLO AL LADO DE DELINCUENTES
“Me llevaron al lado de los reos, estando allí me dijeron que estaba detenido, que me despojara de todas las cosas”, relató Miranda, quien entregó teléfono celular, cartera, y pidió que hicieran una contabilidad del equipo fotográfico que entregaba, “cuando llegó alguien que dijo que no había problema, que era una mala actuación del policía”.
Miranda fue puesto en libertad después que LA PRENSA gestionó ante las autoridades policiales su libertad inmediata.
Extraoficialmente LA PRENSA conoció que la directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, ordenó la libertad inmediata de Miranda y una investigación por la actuación del oficial a cargo.
“Me parece que estoy claro que la Policía me puede detener cuando yo viole o entre a un área restringida (…) ellos tendrán su derecho para detenerme, en este caso era en la calle, no hay delimitación de nada (…); yo lo veo como un atropello a la libertad”, sostuvo Miranda.
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