ZONA DE GOOOL
Edgard Rodríguez C.
Aun cuando el argentino Gonzalo Higuaín ha dado la más espectacular demostración de poderío, el español David Villa ha recuperado su olfato goleador y el uruguayo Diego Forlán ha mostrado su instinto matador dentro del área, Lionel Messi es mi elección para la figura del Mundial hasta este momento.
Claro, podrían darse muchas variantes a través de un torneo que va apenas a su segunda fase. Y entre los equipos que sobreviven hay una buena cantidad de jugadores con el suficiente liderazgo y con las habilidades necesarias para trascender y convertirse en el jugador de mayor impacto, en un torneo de múltiples chispazos pero sin una lumbrera.
Sin embargo, lo mostrado hasta ahora por Messi, aún sin gol, confirma la excepcional calidad que debe llevar a ubicarlo entre los inmortales en la historia de este deporte. Su juego mejora al de Argentina. A través de su velocidad, visión de juego y sentido del anticipo, crea opciones, abre espacios, habilita y asiste a sus compañeros, quienes como Higuaín o Palermo, sólo han halado el gatillo.
Por supuesto, Messi tiene que hacer goles. Parte de la estatura que desea alcanzar, pasa por producir y por cargar, literalmente, a sus equipos, algo que consiguieron en su momento figuras como Pelé o Maradona, independientemente del rol que ocupaban en sus conjuntos.
De modo que Messi tiene que seguir presionando, y a la vez, mejorar su puntería, porque no se puede continuar diciendo que es mala suerte cuando varios de sus disparos han pegado en los postes. Van hacia ahí, porque ahí se los envía. Messi tiene que hacer ajustes al disparar, pero debe persistir con la intensidad de su juego, algo que hasta ahora ha realizado con creces.
Entre las últimas estrellas que fueron de verdad desequilibrantes en sus planteles, recordamos a Ronaldo con el Brasil del 2002. El artillero se puso al frente y hasta termimó como máximo goleador. Y un poco más atrás, lo hizo Zinedine Zidane con Francia, quien a pesar de no producir durante las fases iniciales, explotó en la final con dos de los tres tantos de los galos para su éxito ante Brasil.
A lo mejor a Messi le toca como a Zidane, que tronó hasta el último momento. “Aún tengo un partido para hacerlo”, dijo Zidane, cuando un reportero le recordó que todavía no estrenaba la casilla de los goles anotados. Y ciertamente se lució en el momento cumbre, echándose en el bolsillo a todo su país y a buena parte del mundo.
Messi tiene varios juegos por delante con esta Argentina que ha mostrado firmeza y productividad en su juego. Su nivel es extraordinario, pero para el nivel que él desea conseguir, los goles son imprescindibles.
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