Aciertos, desaciertos y frustraciones es lo que narra en un libro Magda Enríquez Beitler, diplomática y ex representante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Estados Unidos, a donde se fue tras la derrota electoral de su partido en 1990, y hasta hace poco fue consejera del sacerdote Miguel D’Escoto Brockman en Naciones Unidas.
La obra En un mundo de hombres , presentada ayer en Managua, deja constancia de sus tres décadas en la política exterior. En el 2007, cuando el FSLN regresa al poder, Enríquez fue nombrada directora de Organismos y Eventos Internacionales en la Cancillería, pero a finales de octubre de ese año renunció al cargo porque, según dice, no estaba de acuerdo con los procedimientos. No quiso dar detalles.
¿Cómo se sintió con el triunfo electoral del FSLN en el 2006?
- El libro de Magda Enríquez es testimonial, relata sus experiencias, primero como niña creciendo rodeada del cariño de mujeres valientes de su familia y el amor de su abuelo que le enseñó a pescar. Luego, un constante nadar contra la corriente y volar contra el viento.
En el libro cuenta cuáles fueron los efecto negativos de la piñata (repartición de propiedades estatales) y las divisiones internas del FSLN en la década de 1990.
También cuenta lo difícil que fue representar al FSLN después de la denuncia de violación de Zoila América Narváez, hijastra de Daniel Ortega.
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Me sentí alegre porque soy católica, apostólica y romana, educada en colegios religiosos, y la razón por la cual me metí al Frente (Sandinista) es porque creo en la teología de liberación y en la opción por los pobres, y para mí el triunfo del 2006 mejoraba las posibilidades reales del pueblo, una clara opción por los pobres.
Después de tres años de este gobierno de Daniel Ortega ¿cómo ve esa opción?
Difícil, bien difícil, porque en algunos ámbitos se ha avanzado, en otros no; precisamente hoy estaba dando una clase sobre el Fondo Monetario Internacional y se pone a ver los compromisos que empezaron en el 2001, ya son heredados, pero hay otras cosas con las que no estoy de acuerdo.
¿Cuáles?
Esto que está pasando con las alcaldías, no lo logro entender, porque según mis cuentas uno eligió a los alcaldes; ahora hay alcaldes que dicen que uno eligió al partido, está medio enredado, pero hay un montón de cosas enredadas. Por eso digo que a mí la política no me gusta.
¿Se ha vuelto a frustrar?
Decidí que nunca más me iba a frustrar. Yo soy como las tortugas… Las tortugas datan desde hace más de 200 mil años, desde tiempos de los dinosaurios, han sobrevivido porque son capaces de sacar su cabecita y patitas para aprender, reproducirse, alimentarse, pero cuando se sienten atacadas o viene una corriente meten su cabeza y patas en la concha y todo les resbala. Eso, en educación, es el concepto de la inteligencia emocional, entonces yo llegué a la conclusión de que ese mundo (política) no es para mí, me estoy dedicando a mi mundo que es la educación, creo que en ese mundo puedo hacer algo, entonces alrededor de algunas otras cosas que pasan prefiero hacer lo de la tortuga.
¿Eso sería como un mecanismo de autodefensa? ¿Después de creer en un proyecto que era una opción para los pobres, ahora lo ve totalmente desligado de lo que inicialmente fue?
No creo que esté totalmente desligado, creo que el Frente (Sandinista) tiene que jugar el juego de los otros partidos. El problema, creo yo ahora, es que se ha hecho muy bueno en el juego; antes los estrellas eran los partidos tradicionales, ahora el Frente se ha vuelto un experto en el juego político. Si fuera la copa del mundo se están ganando el campeonato. Por eso es que puede negociar y sobrevivir, se ha vuelto experto y se les va arriba a los demás. Yo soy sandinista, voy a morir sandinista, pero no sirvo para el juego político, no entiendo todas esas negociaciones, que un día estoy de acuerdo, al día siguiente en desacuerdo, pero eso es el juego político.
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