Aplauden a Nicaragua por concluir desminado

La presidenta de la Convención de Ottawa contra las Minas Antipersonales, Susan Eckey, aplaudió ayer el anuncio de Nicaragua de haberse convertido en un territorio libre de minas, cumpliendo así con sus obligaciones humanitarias internacionales.

GINEBRA/EFE y AFP

La presidenta de la Convención de Ottawa contra las Minas Antipersonales, Susan Eckey, aplaudió ayer el anuncio de Nicaragua de haberse convertido en un territorio libre de minas, cumpliendo así con sus obligaciones humanitarias internacionales.

“Éste es un ejemplo para que otros países hagan lo posible por cumplir con sus obligaciones en materia de derecho internacional y, sobre todo, para que las minas no puedan afectar a más personas, lo que es un elemento humanitario de primera importancia”, declaró Eckey a Efe.

Eckey preside esta semana en Ginebra una reunión de los comités permanentes de la Convención de Ottawa, relativos a la eliminación de minas, asistencia a víctimas y universalización de este instrumento internacional, que han ratificado 156 países.

En representación de Nicaragua, el coronel Spiro Bassi, Jefe del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Nicaragua, y Juan Umaña Loáisiga, delegado del Ministerio de Defensa, hicieron en esa reunión una presentación del proceso de retirada de las minas en el país.

En total, Nicaragua removió casi 180,000 minas antipersonales que se encontraban desperdigadas y listas para estallar y destruyó 2,3 millones de artefactos explosivos no detonados.

“Nicaragua cumplió con su compromiso de la eliminación de todas las minas instaladas en el territorio nacional (…) antes del 1º de mayo del 2010, en el plazo fijado” por la Convención de Ottawa contra las minas antipersonales, declaró a la AFP el coronel Bassi.

“La última mina fue removida y destruida el 13 de abril”, agregó.

“Un total de 179,970 minas fueron destruidas en 21 años de labor constante”, dijo por parte Umaña.

En esos 21 años, 1,234 civiles fueron víctimas de explosiones de minas, de los cuales 87 resultaron muertos, a esas cifras se suman 44 militares que fueron víctimas de las minas, seis de los cuales fallecieron.

Estos explosivos habían sido instalados en su mayoría en sectores de las fronteras de Nicaragua con Honduras y Costa Rica y en el interior del país para proteger torres eléctricas, puentes y pistas de aterrizaje durante el conflicto armado de la década de 1980.

El coronel Juan Morales, la Contra —guerrilla de oposición al sandinismo financiada por Estados Unidos— “hizo minados de áreas de territorio en la frontera, de caminos, de rutas por donde transitaban, lo que incrementó la cantidad de minas”.

La limpieza de miles de hectáreas ahora utilizadas para el cultivo de café, granos básicos o para ganadería “es de vital trascendencia” para el país porque sus habitantes “ya no van a tener el peligro de que les explote una mina” durante sus labores, destacó Morales.

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