San José /AFP
La Iglesia católica de Costa Rica prestó más de U$$7 millones a un empresario privado en 2003, reveló ayer el diario La Nación, reviviendo un escándalo por el supuesto involucramiento de la jerarquía religiosa en actividades de intermediación financiera ilegal.
Según el diario, Servicios Pastorales prestó 6,2 millones de dólares a Inversiones La Ribera, una sociedad anónima controlada por el empresario costarricense Calixto Chaves.
Además, esa misma compañía recibió 290,000 dólares del obispo Ángel San Casimiro y 758,000 del sacerdote Eladio Sancho, lo que redondea una suma de 7,2 millones de dólares. Las operaciones quedaron al descubierto durante un juicio que se ventila en un juzgado civil de San José, en el que una tercera empresa reclama a Inversiones La Ribera la cancelación de unas letras de cambio.
En el proceso, la ex gerente de La Ribera María Galvez aseguró que en el 2003 la empresa tenía tales deudas con la Iglesia católica, lo cual también fue confirmado al diario por el empresario Calixo Chaves. No obstante, el obispo San Casimiro expresó a La Nación que los 290,000 dólares que entregó a Chaves los sacó de sus cuentas personales y que fueron una inversión. El presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo José Francisco Ulloa, dijo no recordar con precisión si tal operación se había producido.
Hace aproximadamente dos años, la Fiscalía allanó las oficinas de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, en el marco de una investigación sobre la supuesta actividad financiera de la Iglesia Católica, luego de que el mismo diario ventilara que Servicios Pastorales estaba captando dinero y dándolo en préstamo, sin estar autorizada legalmente para hacerlo. El caso sigue bajo investigación del Ministerio Público (Fiscalía).
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