EFE
Las palabras en forma de poéticas lluvias y de juegos fueron ayer las protagonistas del Día del Español celebrado por el Instituto Cervantes.
Un “Día E” que sirvió para recopilar las palabras españolas más atractivas para los hispanohablantes y para los estudiantes que cada año llegan a las salas de los Cervantes con la aspiración de formar parte de una comunidad de más de 450 millones de personas que hablan este idioma.
Una lengua de la que los internautas han elegido las palabras que más les gustan, las que mejor les suenan o simplemente las más divertidas. Cinco millones de entradas de 149 países —especialmente de España, Argentina, Estados Unidos y Brasil—, en las que se han propuesto más de 20,000 palabras.
Arrebañar, cachivache, gamusino, infinito, limón, república, sueño, tiquismiquis, titipuchal y tragaldabas son, en orden alfabético, las diez palabras elegidas por los internautas.
Un Día E con el que el Instituto Cervantes ha querido demostrar la pujanza de un idioma que en el año 2050 hablarán 550 millones de personas.
El Instituto Cervantes tiene 73 centros en 42 países.
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A las que hoy se sumaron “algarabía”, “cariño”, “albricias” y “malevo”, que decoraban la fachada del Cervantes de Tokio; “girasol” y “margarita”, elegidas por los chinos; “luna” o “zascandil”, apuntadas desde Bruselas; “aguacate” y “salsa”, desde Río de Janeiro; “ruidoso” y “soledad”, desde Londres, o “murciélago”, la elegida por la cantante Eva Amaral desde París.
Y en el apartado de “Ficcionario”, de palabras inventadas, las que han registrado más seguidores han sido: cagatrochas, carnácana, chanfle, cocoloco, flaquigordis, majoni, nostrapacus, obesionado, ratógenes y serpienton.
“Palabras cotidianas, queridas por los hablantes, y nuestra manera de inventarlas”, señaló la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, que asistió en Madrid a la lluvia de palabras que marcó el inicio de las celebraciones del “Día E” en cada uno de los 73 centros de esta institución.
Una lluvia de palabras escritas en cintas de papel de colores y lanzadas desde las fachadas de cada Cervantes, donde los actos puramente ling ísticos se unían a los más artísticos, sin olvidar el aspecto culinario, uno de los atractivos más clásicos para aquellos que estudian español.
Concursos de tortillas, paellas gigantes, demostración de cómo se corta un jamón o simplemente degustaciones de empanada o vino se repitieron en centros como los de Sídney, Roma, Nueva Delhi, Berlín, Río de Janeiro o Rabat.
Además de actividades más didácticas, como cursos exprés de español de 15 minutos o la original «cabina del español», un espacio desde donde se efectuaron conexiones por videoconferencia entre Tokio, Pekín, Nueva Delhi o Utrecht (Holanda).
Aunque una de las celebraciones más original e internacional fue la organizada por el Cervantes en El Cairo, que eligió la explanada ante las pirámides de Guiza para realizar un homenaje al español con la interpretación de “Cielito lindo” por un grupo mexicano, acompañados de un espectáculo de danza y canto de un conjunto nubio.
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