Johannesburgo/ EFE
Gonzalo Higuaín sacó anteayer a relucir su talento de oportunista goleador, el olfato de matador del área que le ha llevado esta temporada a conseguir 27 dianas con el Real Madrid, a ganarse un puesto de titular en el carísimo equipo blanco y una plaza en el once albiceleste donde reina la competencia entre delanteros.
Su triplete frente a Corea del Sur, pleno de oportunismo y colocación, afianza su condición de punta de Argentina cuando comenzaba a ser cuestionado.
Los fallos que acumuló en el primer encuentro frente a Nigeria le valieron no pocas críticas de la prensa de su país, que comenzó a pedir su cabeza en beneficio de un Diego Milito que consideran más en forma.
- Ante Nigeria no estuvo acertado y amarró algunas de las ocasiones que creó el equipo, especialmente Lionel Messi.
- GOLES ANOTÓ GONZALO HIGUAÍN CON EL REAL MADRID, LO QUE ABRIÓ LOS OJOS DE MARADONA PARA LA SELECCIÓN.
De sus botas salió el tercer triplete de un argentino en un Mundial, tras los dos logrados por Gabriel Omar Batistuta (en 94 ante Grecia y en 98 ante Jamaica) y el que consiguió en 1930 Guillermo Stábile.
Higuaín ya tiene lo que soñó. Un triunfo con Argentina. Le bastaba con esperar su oportunidad.
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Pero el delantero del Madrid demostró su raza y no desaprovechó la segunda oportunidad que le dio Maradona, una constante en su carrera deportiva, hecha a base de sacar el mayor beneficio posible a los minutos que le han dado sus entrenadores.
Nacido hace 22 años en la localidad francesa de Brest, donde jugaba su padre, un duro defensor que hizo carrera internacional, Higuaín es un oportunista nato.
Su capacidad para estar donde no se le espera es una virtud que luce en el campo y que ha sabido exportar a su vida diaria.
Sus contadas actuaciones estelares con el River Plate le valieron para que los grandes clubes de Europa fijaran la vista en este rápido y habilidoso delantero. Fue el Real Madrid el que se llevó el gato al agua y el joven jugador, de 18 años, aterrizó en un exigente club sediento de títulos.
Incluso el seleccionador francés, Raymond Domenech, anunció que le pediría jugar con la “bleu”, pero el “Pipita” optó por el país de su niñez y no el de su cuna, y dijo que le gustaría triunfar con la albiceleste.
En el Madrid, pese a la competencia de mitos como Raúl González, Higuaín supo sacar provecho de los minutos que dispuso y en su segunda temporada vestido de blanco llegó a la cifra de ocho tantos.
Cuestionado al final de la misma, el “Pipita”, pseudónimo que heredó de su padre, fue abriéndose paso en el equipo. En la tercera temporada ya logró 22 dianas, una cifra respetable que le hizo mantenerse en el Madrid pese a que la llegada de Florentino Pérez a la presidencia vino acompañada de un ingente desembarco de estrellas.

Nadie le daba como titular y, sin embargo, Higuaín aprovechó las ocasiones para hacerse con un puesto en el once de Manuel Pellegrini, dejando en el banco al francés Karim Benzema, por quien el club había desembolsado 35 millones de euros.
El tiempo acabó dándole la razón y el “Pipita” terminó la temporada como máximo goleador del club.
Con esa estadística bajo el brazo llegó a su selección, donde se enfrentaba a la dura competencia de los seis delanteros, todos ellos de clase mundial, que convocó Maradona.
Desde el primer momento, el seleccionador argentino le dio la confianza del equipo, le prefirió a un Diego Milito que terminó a lo grande la temporada en su club, el Inter de Milán, con el que consiguió un triplete histórico, incluida la Liga de Campeones.
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