El destituido alcalde de Wiwilí, el liberal Octavio Ramos, llegó ayer hasta la comisión de Población, Desarrollo y Municipios de la Asamblea Nacional para denunciar las anomalías en la sesión municipal que lo dejó sin el cargo para el cual fue electo por voto popular en las elecciones municipales del 2008.
“No hay una sola razón de ley para que los concejales (de Wiwilí) me destituyeran en una sesión amañada en la que no fui ni convocado. La Contraloría no se ha pronunciado, no incumplí ninguna normativa y toda mi gestión ha sido transparente”, indicó Ramos, quien ya introdujo un recurso de revisión ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) y un recurso de amparo ante el Tribunal de Apelaciones de Las Segovias.
El pasado 2 de junio Ramos fue amparado por el Tribunal y se suponía debía ser restituido en su puesto. Sin embargo, un día después, el 3 de junio, los mismos magistrados revirtieron el amparo y dieron lugar a la destitución.
“En ese mismo mal manejo de mi amparo es que se pueden ver los intereses políticos y amañados de mi destitución”, dijo.
Luego de la destitución de Ramos, la silla edilicia fue ocupada por el liberal Denis Quiñónez, quien fungía como el vicealcalde de Wiwilí.
El presidente de la Comisión Población, Desarrollo y Municipios, Agustín Jarquín, indicó que el parlamento continúa en un análisis de las destituciones.
En un mes tres alcaldes, tres vicealcaldes y cuatro concejales fueron destituidos sin aplicar los mecanismos de ley.
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