A propósito de la clausura del año sacerdotal hemos visto a muchos líderes de la Iglesia metidos en política partidaria y lo más sorprendente es ver cómo un día anda de un lado y al otro día están en el otro extremo, algo como católica que me duele mucho.
El Papa Benedicto XVI, durante la clausura del Año Sacerdotal, dijo que el presbítero debe seguir el ejemplo de Cristo, como buen pastor, “muestra el camino correcto a quienes le están confiados. Los precede y guía. Digámoslo de otro modo: el Señor nos muestra cómo se realiza en modo justo nuestro ser hombres. Nos enseña el arte de ser persona”.
También vimos el pasado fin de semana cómo el Obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, llamaba a los sacerdotes a no dejarse intimidar, extorsionar, chantajear, ni halagar por el poder sino que seguir su trabajo pastoral.
Según la Iglesia católica el sacerdote recibe la gracia de Dios, por la cual encuentra la fuerza para dedicar su vida a anunciar el evangelio y a actuar como un “embajador de Cristo”, como diría el Apóstol San Pablo. Esto significa que él representa a Cristo en aquellos momentos en que Él está sacramentalmente presente, en el Bautismo, Eucaristía, Confirmación, reconciliación, matrimonio, etcétera. Por esa razón, mediante su cuidado y celo pastoral, él es un poderoso signo de la presencia de Cristo en su comunidad.
El Papa Benedicto XVI hace un llamado enérgico a los religiosos a no tolerar comportamientos indignos dentro de la vida sacerdotal, porque esto destruye la fe de sus ovejas. Yo sinceramente me siento decepcionada del comportamiento de varios religiosos que primero marchan defendiendo un partido y luego se sientan en la mesa con otros. Esto a mi parecer deja mucho que desear del sacerdote y guía en este caso de la Diócesis que él pertenece, sobre todo en una sociedad tan polarizada, donde el buen pastor está para guiar sus ovejas y no confundirlas.
Coincido con lo que el Obispo de Granada, monseñor Solórzano, dijo al referirse al acercamiento del párroco de Dolores, Carazo, Neguib Eslaquit, al gobierno del presidente Daniel Ortega: que “el sacerdote cuando se mete a política partidaria le hace más mal que bien a la Iglesia y la sociedad en sí porque pierden la credibilidad de la que goza”.
Creo que la Iglesia católica no debe darse el lujo bajo las circunstancias de los ataques que sufre a nivel mundial, de seguir cometiendo errores. Para eso, desde el evangelio se pueden iluminar muchas realidades, su misión debe estar encima de cualquier política partidaria, por eso el pueblo actualmente confía en esta iglesia que tiene 2010 años. Tristemente y con mucho pesar escribo este artículo para expresar el sentir de una gran cantidad de católicos que no desean que los religiosos se metan en política partidaria. ¡Que Nuestro Buen Pastor Cristo ilumine a la Iglesia nicaragüense!
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