Por Edgard Rodríguez C.
A juzgar por los antecedentes, quizá éste no sea un buen Mundial para México. En realidad, nunca ha tenido uno bueno, pero las veces que ha logrado avanzar profundo en el torneo es cuando ha sido sede.
Sus mejores presentaciones han sido en México ‘70 y México ‘86. En ambas ocasiones llegó a cuartos de final. Sin embargo, no asistió al Mundial de Italia en 1990 y desde que retornó para el torneo organizado por EE. UU. en 1994, no ha pasado más allá de octavos.
Y lo más inquietante, es que difícilmente se tiene la certeza del verdadero nivel del futbol mexicano. Si usted presta atención al periodismo azteca, se dará cuenta que los contrastes del equipo son sobredimensionados por la prensa, que con facilidad llega a conclusiones universales sobre una labor coyuntural.
Se vence a Gambia y aflora el optimismo por la producción, aunque sea frente a un equipo discreto. Luego en un lapso de 48 horas se pierde ante Inglaterra y Holanda y entonces “se descubre” que hay deficiencias en la defensa y muchas dudas en el medio campo. Pero el optimismo regresa al cuartel azteca, tras la victoria ante Italia.
Dos semanas atrás se dijo que Javier Aguirre había desaprovechado el fogueo y que había sido incapaz de definir el equipo base, pero tras la victoria ante Italia, se afirmó que Aguirre presentó una alineación con mucho sentido y que el equipo mostró una gran coordinación, al extremo de permear a una de las mejores defensas del mundo.
De lo que no hay dudas, es que en torno a México existe una formidable mercadotecnia, con un periodismo que sabe mantener a su audiencia con los nervios de punta, a pesar del desempeño del conjunto. Sin embargo, eso no será suficiente para garantizar el avance del equipo en el Mundial. Eso corresponde al club y veremos si es capaz.
Aguirre cuenta con una mezcla de veteranos que van de salida, pero aún útiles como Cuahtémoc Blanco y jovencitos como Javier Hernández, quien ya ha sacado las uñas. Su principal esperanza ofensiva es Carlos Vela y la base apoyo son los experimentados como Carlos Salcido y Rafael Márquez, igual que Gerardo Torrado.
Me gustaría ver avanzar a los mexicanos bastante en el Mundial, sin embargo, está claro que es un reto difícil a pesar de la fragilidad que ha mostrado Francia en la etapa previa y la escasa tradición de Sudáfrica, además, que tienen al Uruguay de Forlan en el mismo grupo. De todos modos los aztecas no suelen rendirse fácilmente.
No obstante, los latinos siempre miramos hacia Brasil y Argentina como las principales esperanzas. Los demás aún no han dado el salto que la historia exige.
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