Lionel Messi, de Argentina, en duelo por el balón con Gilberto Silva, de Brasil. LA PRENSA/ARCHIVO

¿Brasil o España?

Brasil se presenta en Sudáfrica de nuevo como favorito, acreditado por sus cinco títulos mundiales y este año con la receta de 1994 que le sirvió a Dunga, para proclamarse campeón en Estados Unidos cuando era el capitán de la “canarinha”.

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Por Manuel Pérez Bella

EFE

Brasil se presenta en Sudáfrica de nuevo como favorito, acreditado por sus cinco títulos mundiales y este año con la receta de 1994 que le sirvió a Dunga, para proclamarse campeón en Estados Unidos cuando era el capitán de la “canarinha”.

Este entrenador novato lideró en el Mundial de Estados Unidos un Brasil ríspido, firme en defensa y sin muchas concesiones al juego bonito, una combinación que funcionó en aquella cita y que los pentacampeones van a volver a utilizar en tierras africanas.

Desde que Dunga asumió el cargo de seleccionador en 2006, el engranaje de este Brasil industrioso ha funcionado cada vez mejor, lo que se demostró en el triunfo en la Copa América de 2007, en la Copa Confederaciones del 2009 y las eliminatorias del Mundial.

Quizá por primera vez en su historia, la formación brasileña destaca más por su consistencia, tenacidad y orden defensivo que por la brillantez de sus delanteros.

De hecho, Dunga optó por dejar fuera de su convocatoria a hombres habilidosos o de técnica depurada como Alexandre Pato, Ronaldinho, Adriano o Diego, para favorecer a otros que han demostrado entrega, compromiso, respeto y carácter guerrero, valores que él considera que se estaban perdiendo en la selección en los últimos tiempos.

Así pues, la tarea de hacer goles corresponderá a los arietes Luis Fabiano, Robinho, Nilmar y Grafite, acompañados por supuesto por Kaká, estrella del equipo y único centrocampista netamente ofensivo del club.

También destaca la pareja de zagueros formada por Lucio y Juan, que juegan juntos desde hace cuatro años y son toda una garantía para la meta de Julio César, uno de los mejores porteros del mundo.

ESPAÑA A LA CARGA

La selección española acude a Sudáfrica asumiendo con buen futbol el cartel de favorita, con un estilo por bandera, el toque con el que conquistó la Eurocopa.

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  • Que haya otras selecciones consideradas como grandes favoritas puede servir mucho para Argentina. Quita presión, lo mismo que ocurre con un técnico como Diego Maradona que la absorbe sobre sus espaldas.
  • El Diez (Diego) afronta el desafío de su vida como técnico. El “10” (Messi), hasta ahora irreconocible con la celeste y blanca, quiere demostrar lo que sabe con los pies.
  • Nadie lo imaginó. Hace un tiempo, tanta expectativa parecía irreal respecto a Argentina y al optimista lo tildaban de loco o iluso. Hoy, un país espera que el sueño se convierta en realidad: Argentina campeón.

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La Roja acepta dicha condición de entrar por primera vez, de verdad, en la terna de favoritas, porque se lo ha ganado, no como en anteriores citas mundialistas, en las que la consideración llegaba principalmente de puertas para dentro. Ahora es incluida en el grupo de élite de manera unánime.

David Villa, de España.
LA PRENSA/ ARCHIVO

Número 2 del ranking FIFA tras Brasil, después de varios meses siendo el 1, es junto a la “canarinha” quizá la selección del momento sin olvidar a otras clásicas aspirantes y se ha ganado el respeto de sus grandes rivales, ganado con un futbol que a veces roza la excelencia y gracias al que ha firmado una fase de clasificación histórica.

España cerró con un pleno de triunfos en un su grupo y se convirtió en la tercera selección de la historia que gana todo lo que juega rumbo a un Mundial, tras Brasil del 70 y Alemania del 82, dos equipos que marcaron época.

El éxito de la Eurocopa de 2008 y el fin de ciclo en lo más alto de Luis Aragonés, tuvo una transición relajada. Del Bosque impuso su templanza para silenciar debates y dar continuidad al éxito. Futbol de altos quilates y buenos resultados marcan su etapa.

El estilo de España es el que marcan dos centrocampistas tocados por una varita mágica: Xavi Hernández y Andrés Iniesta. Una selección fuerte con el balón, dominando la posesión, encerrando al rival y sumando a la imaginación altas dosis de pegada en los últimos metros.

Vicente Del Bosque maneja tres sistemas distintos a los que sus jugadores se acoplan a la perfección. El más utilizado es herencia de Luis Aragonés, el 4-5-1 con el que salió de sus peores momentos y que luego condujo al éxito en la Eurocopa.

Con la misma naturalidad emplea un 4-4-2 y un 4-3-3 que es el nuevo sello de Del Bosque, para permitir jugar juntos a Fernando Torres y David Villa sin perder la fuerza del centro del campo.

Con ellos llega al Mundial como segunda selección más anotadora de la fase de clasificación tras Inglaterra, con 28 tantos en diez partidos, y entre las menos goleadas, con 5 dianas recibidas.

El equipo ideal de España está prácticamente definido. No obstante Del Bosque, que paulatinamente ha dado entrada a nuevos valores que no estuvieron en el éxito de Viena, puede manejar a todos sus peones sin que merme la efectividad del equipo.

El técnico, tras aplicar el “corazón” y la “cabeza”, presenta en Sudáfrica 2010 una lista habitual, con tres novatos en la selección absoluta —Víctor Valdés, Pedro Rodríguez y Javi Martínez— y con jóvenes de gran proyección que se han ido uniendo al bloque, como Jesús Navas, Juan Mata o incluso Fernando Llorente.

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