CORRESPONSAL/CHINANDEGA
Las actividades para oxigenar la cuenca urbana del río Acome, que iniciaron con arborización y limpieza de cauces, se intensificaron durante este mes del medo ambiente.
Funcionarios de la unidad de medio ambiente de la Alcaldía de Chontales informaron que en la jornada hubo colaboración de Aceitera El Real y de los empleados de Camanica, empresa que destinó dos mil dólares para la elaboración de rótulos urbanos —donde se solicita depositar la basura en lugares seguros— siembra de árboles frutales en la ribera y campaña de limpieza en el tramo asignado.
Para cerrar la jornada una brigada ecológica de jóvenes trabajará arduamente el resto de este año en el saneamiento ambiental en la cuenca urbana del río.
UN RÍO MUY SUCIO
Sandra Patricia Pérez, madre de tres hijos, carece de los servicios básicos en su casa y tiene 12 años de lavar ropa todos los días en el río Acome, el que parte en dos la ciudad de Chinandega.
El fin de semana una brigada de la empresa Camanica —Zona Franca, a la que corresponde limpiar el tramo de tres kilómetros de ribera —desde el puente Los Guarumos al puente San José— observó cómo Sandra utiliza las aguas para lavar y asearse.
Tanto Sandra como los miembros de la brigada coinciden que la mayor cantidad de basura que sale en este sector es ropa, plástico, llantas y animales muertos, que llegan a botarlos o que bajan de las correntadas.
Según un informe de la unidad ambiental de la Alcaldía de Chinandega, otro tramo para cuidar le corresponde al Ingenio San Antonio, le sigue el Ingenio Monte Rosa, Comercializadora de Maní, S.A. y el resto le corresponde a brigadistas y estudiantes, quienes se integran voluntarios a salvar la fuente chinandegana.
En las orillas del río lo que más se desentierra son bolsas y botellas plásticas, dijo Marcial Campos, responsable de la Unidad Ambiental Municipal.
“Este material no se degrada, el daño es a los animales que merodean, porque si lo comen los atraganta y congestiona el sistema digestivo y mueren, y también porque el agua de la lluvia las arrastra al mar donde mueren también las especies”, comentó Larry Drazba, gerente general de Camanica.
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