LIMA/ EFE/ AFP
Mientras por un lado la 40 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) creó una “comisión de alto nivel” que analizará la readmisión de Honduras en su seno, por otro asumió un vago compromiso por limitar el gasto militar.
- El Presidente de Honduras, Porfirio Lobo, aseguró ayer tener información de que quieren sacarle de la Presidencia, pero aseguró que no está preocupado porque tiene “ubicaditos a todos”.
“¡Miedo de qué!, ¡no hombre, por favor!, más bien se van a enredar conmigo, ni saben. Yo les digo algo: jamás hay que olvidar que a toda acción hay una reacción. Yo les digo, tenemos todo bien seriado, los tengo ubicaditos a todos, sé quiénes son, tengo toda la información”, dijo.
ACAN-EFE
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Honduras, que ha dividido a los países americanos en los últimos meses, mereció un debate de varias horas durante la jornada del lunes, que finalmente se plasmó en una brevísima resolución cuyos términos son todo un ejemplo de consideración diplomática.
Honduras fue suspendida el 4 de julio de 2009 de la OEA por el golpe de Estado que derrocó el 28 de junio de ese año al entonces presidente Manuel Zelaya.
Los 33 países que aprobaron la resolución subrayaron “que la situación de Honduras es de interés para todos” y que “es necesario que los países miembros cuenten con mayor información sobre el actual estado del proceso político hondureño”.
Por su parte, los cancilleres de los países miembros de la OEA expresaron su firme decisión de promover en la región la transparencia en la adquisición de armamentos.
La Declaración de Lima, aprobada por aclamación al término de la 40 Asamblea General de la OEA, se ha quedado a mitad de camino de lo que quería Lima, pues su propuesta inicial era mucho más enérgica y rotunda y abogaba por una reducción del armamentismo en la región. En el texto final, la palabra reducción ha desaparecido y en su lugar los cancilleres únicamente han admitido hablar de “limitar”.
La declaración parte de la campaña que inició el presidente Alan García para poner “freno al armamentismo” y forjar un “pacto de no agresión” para limitar el gasto militar y la adquisición de armas, por lo que Perú había utilizado un lenguaje bastante más contundente. En su lugar proponía dedicar mayores recursos al desarrollo.
Sin embargo, no parece que demasiados países compartan con García esa visión, a la vista de la declaración descafeinada que han negociado.
Venezuela, Nicaragua, Brasil, Bolivia y Ecuador no lograron introducir un párrafo que afirmaba que la presencia de fuerzas militares extranjeras no debe suponer amenaza alguna a la soberanía e integridad de los Estados y en consecuencia a la paz y la seguridad en la región. Doce países, entre ellos Estados Unidos, rechazaron incluir el párrafo.
En su lugar, Caracas logró introducir el artículo 19 de la Carta de la OEA, que establece que ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente (…) en los asuntos internos o externos de cualquier otro.
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