MANAGUA/ACAN-EFE
Rubén Darío Granda Escobar, hermano del llamado canciller de las FARC, Rodrigo Granda, declaró ayer que solicitó asilo político a Nicaragua, tras ser objeto de “permanentes amenazas de muerte y hostigamientos”.
En entrevista telefónica concedida desde Bogotá al oficialista Canal 4 de televisión, Granda —a quien el Gobierno nicaragüense concedió asilo político el pasado viernes— afirmó que el juez colombiano fue muy claro cuando dijo que las acusaciones en su contra no tenían ninguna coherencia.
Rubén Darío Granda fue detenido por las autoridades colombianas el pasado 6 de abril, en compañía de su esposa, acusados del delito de financiación de actividades terroristas para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Días después, un juez colombiano consideró de dudosa la legalidad de las pruebas presentadas para acusarle de financiar y pertenecer a estructuras terroristas.
Rubén dijo que nunca ha negado ni en público ni en privado que es hermano de Rodrigo Granda Escobar, conocido como el canciller de las FARC, del que respeta su posición política y filosófica.
“Por el simple hecho de ser hermano de Rodrigo me acusan de una serie de delitos, entre ellos rebelión, que no he cometido, y por eso insisto en que mi caso es un típico delito de sangre”, insistió Rubén Darío Granda, quien el pasado 31 de mayo solicitó asilo diplomático en la Embajada de Nicaragua en Colombia, junto a su esposa Mercedes Aranda y un hijo de la pareja de 22 años.
Señaló que decidió asilarse en Nicaragua porque en este país “existe una verdadera democracia, sus conquistas sociales así lo demuestran y porque garantiza el respeto por la integridad y la dignidad del ser humano”.
“Nicaragua se adhiere a los principios del Derecho Internacional Americano, y asegura el refugio para perseguidos políticos, además éste es uno de los países más seguros de la región (centroamericana)”, valoró el asilado de 52 años.
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