A un año y siete meses de ocurrida la masacre de 15 nicaragüenses y un holandés, incinerados en Zacapa, Guatemala, las autoridades nacionales dicen desconocer una versión oficial de lo ocurrido.
No obstante, el fiscal nicaragüense Luden Montenegro, quien en su momento viajó a Guatemala y colaboró con las investigaciones, señaló que no se confirmó que las víctimas tuvieran algún vínculo con el narcotráfico, aunque se sospecha de anomalías cometidas en casos anteriores.
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- Por temor únicamente dos familiares de los nicaragüenses asesinados, el 8 de noviembre del 2008, decidieron viajar a Guatemala y estar presentes en el juicio iniciado esta semana, reveló el fiscal Luden Montenegro.
La información recabada la pidió la Corte Suprema de Guatemala, a la Procuraduría de Nicaragua, que la remitió a la Corte Suprema de Nicaragua.
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Sin embargo, Montenegro aclaró que se desconoce si estas anomalías las cometieron personas que conducían el vehículo de la excursión, en el que viajaban los nicas y el holandés.
Mencionó, por ejemplo, que una de las familiares de una de las víctimas, que frecuentemente usaba este servicio de transporte, relató que los responsables de la excursión cobraban al menos cinco dólares menos que la competencia y que en una ocasión se desviaron de la ruta directa hacia El Guasaule, hacia un camino donde recogieron a unos ciudadanos extranjeros, posiblemente peruanos.
El diario El Periódico, de Guatemala, reportó el inicio del juicio en contra de dos de los sospechosos detenidos: Juan Carlos Policarpio, acusado de asociaciones ilícitas, conspiración y asesinato, y Rony Eduardo Terraza, acusado de encubrimiento.
El testimonio de Sandro Vanegas, colaborador eficaz en las investigaciones del crimen, señala como jefe del grupo a Marvin Montiel Marín, alias “El Taquero”. “Él era narcotraficante”, dijo Vanegas.
La Fiscalía sostiene que Montiel trabajaba para un colombiano que contaba con personal en Centroamérica para trasegar droga. Pero Montiel empezó a trabajar también para un nicaragüense, a quien Vanegas identificó únicamente como Manuel, quien además traficaba armas.
Ocho días antes de los hechos, “El Taquero” realizó un autorrobo de 600 kilos de cocaína al cártel colombiano, según Vanegas, informó el diario guatemalteco.
Los colombianos no le creyeron a Montiel cuando éste les contó que la droga fue robada, y le exigieron que la regresara.
El traficante nicaragüense, un par de días después, llamó a Montiel para pedir ayuda con un autobús que llegaba a Guatemala. Su trabajo era darle seguridad.
“El Taquero” pensó que trasladaban droga, así que secuestró el bus (el que viajaban los nicaragüenses y el holandés) en carretera a El Salvador y lo desvió hacia Zacapa, Guatemala, para retirar la droga.
No halló nada. Al menos no la mercancía que buscaba. En el bus viajaba una mujer que trabajaba para el nicaragüense y además conocía a Montiel. Su traición quedaba en evidencia y se cree que esa fue la razón que tuvo Montiel para eliminar a todos los ocupantes.
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