CORRESPONSAL/ NUEVA SEGOVIA
El destituido alcalde de Wiwilí, Octavio Ramos, advirtió que “correrá la sangre” si no retorna al cargo.
Wiwilí, uno de los municipios del departamento de Nueva Segovia, tiene actualmente un gobierno municipal fracturado después de que los concejales en mayoría decidieron destituir al alcalde liberal Octavio Ramos, argumentando actos de corrupción e incumplimiento de acuerdos asumidos en las sesiones del Concejo Municipal.
El viernes pasado Ramos fue destituido del cargo durante una sesión extraordinaria del Concejo Municipal, en la que participaron un concejal propietario y un suplente electos bajo la bandera del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), más dos concejales sandinistas.
También fue destituido el secretario del Concejo Municipal, Antonio Talavera.
En esa sesión fue nombrado alcalde el hasta entonces vicealcalde Denis Quiñónez.
Según el acta de la sesión, que fue enviada el mismo viernes al Consejo Supremo Electoral (CSE), los concejales argumentaron la destitución de Ramos por presuntos actos de corrupción e incumplimiento de acuerdos para la rendición de cuentas a través de un informe económico sobre el manejo de los fondos de la comuna.
El destituido alcalde es señalado de comprar un predio para un proyecto, cuyo costo real era de 130 mil córdobas, en lugar de los 190 mil córdobas emitidos en un cheque que lo cambió su conductor.
ACUSA A LA POLICÍA Y NIEGA IMPUTACIONES
Ramos se reunió el domingo con la jefatura municipal de la Policía Nacional y mandos departamentales para demandar la restauración del orden y que le permitieran, ayer lunes, ingresar al edificio de la comuna para sostener una sesión extraordinaria donde proclamaría su restitución, con el apoyo de líderes comarcales y del PLC.
“El derecho me faculta a mí entrar al edificio. Sin embargo la Policía Nacional se ha prestado al juego violando de manera arbitraria mis derechos y no me permitieron entrar hoy (ayer lunes) a la Alcaldía. Si no se me entregan la Alcaldía habrá derramamiento de sangre”, advirtió el destituido edil.
Con relación a los señalamientos en su contra, Ramos sostuvo que son malos entendidos que deberán ser aclarados por una auditoría que deberá realizar la Contraloría General de la República (CGR).
“Enfrentaré la realidad y callaré al adversario con la verdad. En definitiva no hay causales para mi destitución”, insistió.
Por su parte el Comisionado Mayor Edgard Sánchez, jefe de la Policía Nacional en Nueva Segovia, confirmó que su presencia en el edificio de la Alcaldía de Wiwilí fue para evitar la anarquía y daños materiales que perjudiquen a todo el municipio.
“Tienen que llegar a un acuerdo y el Consejo Supremo Electoral deberá pronunciarse, hasta entonces, cuando la situación se normalice, dejaremos de resguardar el edificio de la Alcaldía”, reiteró el jefe policial, quien lamentó que el alcalde destituido haya estado incitando a la violencia por los medios de comunicación locales.
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