Desde que a mediados de la semana pasada causó gran revuelo en la oposición, por “bromear” con representantes de la cúpula empresarial del país sobre la posibilidad de disolver la Asamblea Nacional, el presidente Daniel Ortega desapareció de la escena pública.
Es su esposa, la primera dama, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadana, coordinadora de los Consejos del Poder Ciudadano y ministra de la Presidencia de hecho, Rosario Murillo, quien ha aparecido en varias ocasiones en los medios oficialistas, informando de las decisiones de Estado.
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EL BONO
El primer día fue el jueves. Murillo anunció dónde se entregaría el bono “socialista, cristiano y solidario” de 529 córdobas a más de cien mil empleados públicos.
El dinero, cuyo origen y manejo no están muy claros, ha causado trabas en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el congelamiento de un crédito para apoyo presupuestario con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Luego, Murillo rindió varios informes sobre el avance de la entrega de dicho bono y anunció la entrega de paquetes alimentarios a unas 12 mil madres de héroes y mártires de todo el país.
EL FERIADO
También fue ella quien dio a conocer que Ortega decidió declarar, a través de un decreto presidencial, el 30 de mayo como día feriado nacional.
Aunque después, un funcionario del Ministerio del Trabajo tuvo que explicar que dicho decreto sólo rige para este año, ya que para declarar el feriado permanente debe hacerse una reforma al Código del Trabajo.
Aunque estaba previsto que el presidente Ortega aprovecharía la festividad del Día de las Madres para otorgar las viviendas de la última etapa del proyecto Casas para el Pueblo, al final los medios oficialistas informaron que las llaves de esos lotes fueron entregadas, al parecer, sin ningún acto público.
Y la tradicional entrega de regalos a las madres que dieron a luz ayer la realizó un grupo de empleados administrativos de la Presidencia.
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