Algunos problemas de salud y prejuicios sociales, sumados a la falta de actitud de las familias para apoyar a la mujer recién alumbrada, son los principales problemas para garantizar una adecuada lactancia materna a los niños.
Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en Nicaragua aproximadamente el 30 por ciento de los niños están siendo amamantados, lo que indica que el 70 por ciento restante no está gozando de este beneficio. Y todo parece indicar que quienes inician la lactancia la suspenden en los siguientes tres meses.
Ayer LA PRENSA publicó un reportaje titulato “Lactancia Materna, un regalo para la vida”, en el que se evidenciaban los beneficios de iniciar la alimentación del bebé —a través de la lactancia materna— desde la primera hora de vida, como una manera de reducir significativamente el riesgo de muerte infantil y garantizar una infancia libre de enfermedades.
Sin embargo, la realidad es bastante diferente y el doctor Rafael Amador, especialista en salud y nutrición de Unicef, insiste en asegurar que la lactancia materna es un proceso que inicia desde mucho antes del parto y que incluye no sólo a la mujer, sino también a su pareja y al resto de la familia.
QUE TODOS PARTICIPEN
La idea de incluir al resto de la familia responde a la necesidad de que se redistribuyan las responsabilidades, para permitir que la nueva madre tenga tiempo y ambiente adecuado para amamantar al bebé.
“La lactancia no comienza cuando el niño nace. Primero hay que ir preparando las condiciones físicas, pero también ir preparando las condiciones de actitud, para que una vez que la mujer llega con el niño, se repartan las actividades que tradicionalmente hacen las mujeres, para que las comience a hacer el resto de la familia y la mujer tenga todas las condiciones para dar de mamar”, señaló Amador.
El especialista también indicó que es necesario armonizar la Ley de Promoción, Protección y Mantenimiento de la Lactancia Materna —que fue aprobada a finales de los noventa y que no ha sido reglamentada— con la nueva Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional, de manera que puedan llevarse a cabo acciones dirigidas a fomentar la lactancia como primer derecho de salud nutricional.
Acciones en las que deben participar las diferentes empresas e instituciones; ya que, aunque la ley otorga permisos especiales a las mujeres que están amamantando, este beneficio no siempre se cumple.
“Queremos que no se vean como actividades aisladas de buena voluntad, sino que sean enmarcadas dentro de una política nacional que esté apuntando a sumar esfuerzos para garantizar un desarrollo más pleno de la nación”, puntualizó Amador.
HAY QUE CAPACITARLAS
María Elena Úbeda, oficial de salud y nutrición de Unicef, aseguró que aunque todas las mujeres están capacitadas biológicamente para amamantar, eso no indica que sepan cómo hacerlo. Es por eso que se hace necesaria una consejería previa para que la nueva madre entienda cómo debe limpiarse los pezones, cómo tiene que alimentarse y qué información tener para saber que está teniendo una lactancia exitosa.
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