Nicolás Osorno Falla

El camino hacia el progreso

La innovación es un imperativo para el

desarrollo de economías más competitivas y sustentables, capaces de generar mayor bienestar para toda la sociedad. Para la región de América Latina y el Caribe, hoy más que nunca, la innovación es una de las vías de mayor importancia para enfrentar el rezago persistente en productividad, crecimiento económico y desigualdad social.

La situación de los países de la región presenta grandes desafíos en materia de capacidad, desarrollo científico y tecnológico. En un mundo globalizado, los procesos de innovación están ocurriendo a escala internacional y la colaboración entre países y entre distintos actores, tanto del sector público como del privado y del académico, no es solamente una vía atractiva sino necesaria para poder hacer frente a los grandes retos globales como el cambio climático, el desarrollo de energías alternativas, el acceso a agua y saneamiento, el combate a la pobreza y el manejo de desastres naturales. La integración a las redes internacionales de investigación y desarrollo es un elemento imprescindible para el conocimiento avanzado. Asimismo, en las empresas, la internacionalización de las actividades de innovación trae consigo la expansión del conocimiento y la adquisición de nuevas habilidades, y va paso a paso con la globalización de las ventajas económicas y la competitividad.

América Latina y el Caribe se encuentran rezagados en sus capacidades tecnológicas y de innovación, ya no digamos Nicaragua en lo particular. Este hecho obstaculiza severamente el desarrollo económico y la competitividad. La colaboración internacional es un paso importante y necesario para combatir estas debilidades y acelerar la modernización tecnológica y los procesos de innovación.

Existe un amplio terreno para reforzar la cooperación entre la Unión Europea y ALC (América Latina y el Caribe) en materia de ciencia, tecnología e innovación. Las oportunidades son múltiples. Actividad conjunta en ciencia, tecnología e innovación, la difusión de nuevas tecnologías y el desarrollo de capacidades apropiadas para su absorción, el diálogo de política y la construcción de capacidades institucionales (incluyendo el desarrollo de capacidades para la implementación y evaluación de políticas). El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha buscado contribuir a estas tareas y a otras que sean necesarias para reforzar los sistemas nacionales, regionales y locales de innovación y, por consiguiente, de la capacidad de innovar, que constituye una necesidad urgente en América Latina y el Caribe.

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