Lima/ EFE y AFP
El líder indígena Alberto Pizango fue detenido ayer al volver a Perú, tras asilarse once meses en Nicaragua, por su implicación en los sucesos de la provincia amazónica de Bagua, donde el 5 de junio del año pasado murieron 24 policías y diez civiles.
Tan pronto llegó al aeropuerto internacional de Lima, a las 15.30 hora local, Pizango fue detenido por agentes de la Policía Nacional, que lo trasladaron a la sede de Requisitorias.
Sobre Pizango pesaba una orden de detención emitida por un juzgado por el delito de apología a la sedición, mientras que otras tres causas abiertas contra él se han resuelto con una orden de comparecencia.
NI FISCAL NI JUEZ
El presidente peruano, Alan García, dijo que “no soy ni fiscal ni juez”, en respuesta a un pedido la víspera de su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, de que el líder indígena Alberto Pizango no sea encarcelado.
“El señor Pizango estará más seguro aquí. Aquí se respetarán los derechos, y ésos son temas que sólo el Poder Judicial puede tratar. No soy ni fiscal ni juez para determinar la situación procesal de una persona”, dijo a la prensa el mandatario peruano.
El martes Ortega le pidió al presidente peruano que Pizango, quien estuvo once meses exiliado en Nicaragua, no sea encarcelado.
“No conozco con exactitud las palabras del presidente Ortega, pero creo que (Pizango) está más seguro acá que allá. Aquí hay democracia auténtica, independencia plena del Poder Judicial, no hay ningún ánimo dictatorial ni mesiánico, y sobre todo las condiciones económicas y de alimentación son mejores aquí
que allá”, dijo García.
“Le solicito al presidente Alan García que ahora que regrese Alberto Pizango, le respeten la integridad física, que no lo encarcelen y que lo dejen librar su lucha”, demandó Ortega el martes en Managua, al despedir a Pizango durante un acto público en Managua.
Alrededor de un centenar de policías custodiaron el aeropuerto de Lima, donde se congregaron una veintena de familiares de los policías muertos en Bagua portando carteles en los que se leía: “Cárcel y pena para Pizango”, mientras que activistas indígenas llegaron para respaldar a su líder.
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