Ser madre es comprensión, entrega, valor, pero sobre todo es amor. Las siguientes historias, aunque muy diferentes, nos muestran cómo una madre es capaz de luchar como una “leona” y salir adelante ante cualquier situación o bien cómo se disfruta al máximo como mamá soltera e independiente criando hijos.
Con su testimonio Jennys Guerrero, propietaria del kinder Los Cariñositos, nos relata cómo un milagro por partida doble cambió su vida; mientras que Taniuska Ramírez cuenta cómo sus hijos nacieron en la misma fecha cada dos años y nadie se lo puede creer.
Ambas madres aseguran sentirse felices y completas con la llegada de sus hijos, y este próximo 30 de mayo no será la excepción para sentirse aún más queridas por quienes les dan fuerza y las impulsan para salir adelante cada día.
Un milagro por partida doble
Una historia poco común y milagrosa vivió Jennys Guerrero, propietaria del kinder Los Cariñositos. A los 20 años de edad salió embarazada de su primer hijo. “Fue un proceso de angustia, pasé los 8 meses de gestación en cama y tenía que realizarme un ultrasonido cada 15 días”, explica. Fue así que a los 7 meses y medio de embarazo Jennys recibe la trágica noticia de que su pequeño hijo tenía hidrocefalia. “No sabía qué era eso, me asusté mucho cuando me explicaron, así me di cuenta que no hay miedo pequeño sino grande y angustias de la mayor intensidad cuando estás embarazada”, nos cuenta.
Ayuda celestial
Jennys explica que los médicos le informaron que tenían que operarlo, pero que posiblemente tendría un daño cerebral severo, y las probabilidades de vida eran hasta los 5 años de edad. Bajo todas estas posibilidades, su embarazo de alto riesgo le causó eclampsia y estuvo a punto de morir en el quirófano. “Hubo un momento en el que morí y vi la operación, José Gregorio (considerado un Santo, pero no fue beatificado) fue un doctor que ayudó mucho a las mamás, yo lo invoqué y en el proceso de mi cesárea lo vi a mi lado, al igual que a San Francisco de Asís y al Ángel Gabriel”, revela.
Jennys afirma que escuchó llorar a su hijo y pensó que ya estaba lista para morir, sin embargo, comenta que San Francisco de Asís le dijo: “Tu hijo no tiene nada, está bien y por eso tenés que ponerle mi nombre, él va a venir al mundo a hacer cosas maravillosas”. Estuvo en cuidados intermedios, donde un día de tantos asegura haber sentido un olor a perfume en la habitación y sobre su cama una rosa blanca. Seis años después de este hecho, el hijo de Jennys goza de buena salud. “Mi hijo no tenía nada”, y tal como se lo pidieron los Santos se llama Francisco.
Se la entregué a Dios
Varios años después Jennys se embaraza de su segundo hijo. “También fue un proceso de cama, tuve eclampsia severa y tenía que decidir entre ella o yo”. Obviamente como cualquier madre la vida de su hijo está primero, en este caso se trataba de una niña y no crecía en el útero, por lo que fue sometida nuevamente a cesárea. “Escuché el llanto de la bebé, y de repente dejó de llorar, en mi corazón estaba pidiendo por ella y me desmayé”. Jennys permaneció en cuidados intensivos y comenta que llegó a pesar 220 libras.
La pequeña pasó 4 meses en cuidados intensivos e incubadora debido a una bacteria que se le alojó en el corazón llamada endocartitis (inflamación del endocardio) cuando pesaba tan sólo libra y media. “Pasó a punta de antibióticos hasta que se la entregué a Dios. No me la quités, dame fuerzas, le decía, cuando mi hija dejaba de respirar y a ella le decía incesantemente ¡vos podés mi amor!”, cuenta Jennys.
“Cuando sos mamá te das cuenta de que los problemas sentimentales y económicos son tontos y vacíos a la par de un problema de salud de tu hijo”; según Jennys tuvo que salir adelante sola, ya que estaba en un proceso de separación. “Como madre sos una leona con tus hijos”, afirma.
¡No me lo podía creer!
En plena juventud Taniuska Ramírez tuvo un 21 de febrero a su primera hija, Fernanda, y debido a que tenía la placenta previa y no se movía, tuvo que someterse a una cesárea. Dos años después nuevamente salió embarazada y por cosas del destino vuelve a dar a luz un 21 de febrero a su hija Marcela y por si fuera poco, luego de dos años trae al mundo a Leandro, su único varón, justo en la misma fecha. “Siempre me tocaba dar a luz entre el 20 y 25 de febrero, entonces le pedía al doctor que fuera el 21, cada junio estaba embarazada, por lo que me tocaba parir en febrero. No me lo podía creer, hasta que me hice el examen”, cuenta Taniuska.
A como muchas mujeres en Nicaragua, Taniuska es madre soltera, pero a pesar de su situación asegura que el padre de sus hijos les dedica bastante tiempo, por lo que es más fácil para ella. “Como madre soltera hay que ser fuertes, luchar y dejarles una buena formación, ya que la educación es la base para todo. Dar el ejemplo y hacer niños seguros e independientes”.
Personalidades distintas
Aunque los pequeños nacieron en la misma fecha “tienen personalidades diferentes; la mayor y el pequeño son más introvertidos y nacieron por la mañana, mientras que Marcela, quien vino al mundo por la tarde, es más extrovertida”, cuenta Taniuska, quien asegura sentirse feliz y realizada con sus pequeños. “Son súper divertidos y espontáneos, yo disfruto al igual que ellos el día de sus cumpleaños, es una piñata como de cien niños, siempre me las arreglo y la gente se queda asombrada y me preguntan si es cierto que nacieron el mismo día”.
Ver en la versión impresa las paginas: 16 ,18