El Arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Leopoldo Brenes, dejó atrás como un asunto del pasado la donación de tierras a la Iglesia que terminaron en manos de Roberto Rivas Reyes, protegido de su antecesor.
“Pienso que eso depende de una administración que rindió cuentas y eso quedó en las manos de la administración anterior. Sí, dejamos el caso atrás. Marco (a partir) de lo que recibí”, dijo cuando se le consultó a la entrada de su oficina.
“Cualquiera que llega, si me entregan esto, esto es lo que recibo. Había estado tanto tiempo fuera de la Arquidiócesis. Si a mí me dicen aquí está este carro, ese carro está. Prácticamente lo que a mí me entregaron eso administro”, justificó Brenes.
Es primera vez que la máxima autoridad de la Arquidiócesis de Managua se refiere a un tema que toca al cardenal Miguel Obando, quien fungió en el alto cargo eclesiástico entre 1970 y 2005.
Recientemente el Obispo Auxiliar de Managua y el número dos de la Arquidiócesis, Monseñor Silvio Báez Ortega, criticó a Rivas como una persona que no reúne condiciones morales para reelegirse en el Consejo Supremo Electoral.
Por recomendación de Obando, Rivas fue nombrado magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE) desde 1995 y llegó a convertirse en presidente de esa institución luego de varias componendas políticas, el 4 de febrero de 2000. Muchos años después, se sostiene aún en ese puesto con el respaldo del presidente de la República, Daniel Ortega, quien lo ha propuesto para ser reelecto.
BRENES DICE QUE NO LE GUSTA JUZGAR
Brenes dijo que no le gusta juzgar a nadie en referencia a Rivas Reyes y recordó su amistad con Obando, a quien conoce desde hace años y a quien en cierto tiempo, dijo, “le manejó su carrito en los 70”.
Para dejar más claras las cosas, Brenes enfatizó que su interés desde que llegó a la Arquidiócesis de Managua es más pastoral y sobre las actuaciones de Rivas no considera que sean lesivas a la Iglesia.
“La Iglesia sigue adelante pese a las debilidades. La Iglesia no depende de nosotros los hombres. Si dependiera de nosotros, ya la hubiéramos echado a perder. Soy fiel creyente que la Iglesia está en manos del Espíritu y es él quien va guiando a esta Iglesia. Aunque nosotros nos esforcemos por destruirla no vamos a poder contra el Espíritu y cualquier persona que quiera hacerle daño a la Iglesia, tampoco. La Iglesia va más allá. Tenemos más de dos mil años. Siempre hay algunos que pueden tener malos comportamientos, pero la Iglesia sigue adelante”, defendió Brenes.
El Arzobispo tomó distancia con todas estas explicaciones de los cuestionamientos públicos que se le hacen al magistrado Rivas por haberse apropiado de 1.2 manzanas, de un total de 18 que Margot Gutiérrez donó a la Arquidiócesis de Managua el 24 de diciembre de 1986.
Ese mismo año, el padre del funcionario electoral, el ingeniero Roberto Rivas Haslam, ordenó a su oficina que hicieran un plano en el que se confirma que los terrenos eran propiedad de la Curia Arzobispal. Este hallazgo provocó en los últimos días un debate y nuevamente la opinión pública sigue los pasos de Rivas, cuestionado por corrupción desde hace años e indemne por la mediación de Obando de que sus casos llegaran a los tribunales.
LA REPARTICIÓN DE LAS TIERRAS
Precisamente el purpurado le permitió a Rivas quedarse con parte de la propiedad donada a la Iglesia que originalmente medía 18 manzanas.
Obando conocía bien esos terrenos y mostró un interés especial en concretar la donación que al final quedó registrada en una escritura como una compraventa en la que los religiosos pagaron 1,942 dólares, lo que impide cualquier control de parte del Papa, pues el Código Canónico obliga a que se solicite un permiso cuando el valor de la propiedad supere los 50 mil dólares.
Rivas compró en 84 dólares 1.2 manzanas (y la mansión que ya existía ahí) a su hermana Michelle, rectora de la Universidad Católica. Ella se quedó con 2.1 manzanas del total de la donación y pagó por ellas 370 dólares el 14 de agosto de 1992.
Las 14 manzanas y 2,980 varas cuadras (que quedaron de las tierras donadas a la Iglesia por Margot Gutiérrez) fueron compradas en 84 mil 104 dólares por los hermanos Centeno Roque, famosos quiebra bancos y amigos de Obando, que vendieron en el año 2000 el bien inmueble en 23 mil 904 dólares al banco panameño Tower Bank en menos de un año después de haberlo adquirido.
NIEGA DESAPARICIÓN DE INVENTARIOS
Brenes salió al paso del comentario cada vez más público que Obando no le dejó ni un inventario sobre los bienes de la Iglesia. Recordó que Monseñor Jorge Solórzano era el administrador de la Curia desde antes que le entregaran a él.
“En uno de los diálogos que Monseñor Jorge y yo tuvimos me dijo: esto es lo que hay de las cosas que había recibido. Yo le dije ahí téngalos, cuando llegue lo hablamos. Como él continuó con nosotros, cuando vine me mostró las escrituras de lo que teníamos y de algunos bienes importantes. Para mí lo más importante es la parte pastoral y yo le dije que como había ya un administrador (el padre Héctor Treminio), se lo pasara a él y usted ríndale cuentas”, narró Brenes.
Ésa fue la versión del Arzobispo de Managua. No se conoce qué piensa del entorno de Obando. Rivas censuró a LA PRENSA el jueves pasado en una conferencia de prensa y ordenó no permitir la entrada a los medios críticos a su gestión.
El Código Canónico, por el que se rigen las autoridades católicas, prohíbe en su canon 1298 que los administradores vendan bienes propiedad de la Iglesia católica, sean ellos los beneficiados o “sus parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad o de afinidad”.
“COYOL QUEBRADO, COYOL COMIDO”
El Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes, dijo que tienen terrenos donde se levantan las estructuras de la Iglesia y también las parroquias. Negó que tuvieran cuentas en dólares en Nicaragua y el exterior. “Nosotros vivimos coyol quebrado, coyol comido. Vivimos prácticamente de las limosnas y en este sentido siempre digo que vivimos de la misericordia del Señor. No tenemos capital, tenemos estructuras que son patrimonio de la Iglesia. Aún los mismos vehículos son de la parroquia, el día que nos vamos todo queda”, añadió.
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