Esmeralda siente el ritmo de los tambores retumbando en todo su cuerpo, y el espíritu de sus ancestros guían sus pasos. Su pareja desliza los brazos sobre su cintura, y la atrae hacia sí con agilidad. Sus pieles morenas se entrelazan y sus corazones laten desbocados. Esmeralda siente que su espíritu se transporta muchos años atrás, cuando sus antepasados salían a cortar flores y bailaban esta danza en acción de gracias.
El Palo de Mayo es una reliquia de la cultura universal. Sus orígenes se remontan a los egipcios, griegos y romanos, quienes le rendían culto a la reina Isis o diosa de la fertilidad a través de esta fiesta.
La fiesta del Palo de Mayo le rendía culto al árbol y al cambio de estaciones. En Europa tenía el significado de la renovación y la vida después de la decadencia. Según el historiador Johnny Hodgson Deerings, “las personas celebraban esta festividad por la llegada de la primavera”. Cuando los ingleses llegaron a la Costa Caribe incorporaron la festividad dentro de la cultura nicaragüense.
EL BAILE EN NICARAGUA
Aunque en nuestro territorio caribeño no tenemos las distintas estaciones, la naturaleza revela su belleza a finales de abril y durante todo el mes de mayo. Ésa es la razón por la que las antiguas tribus celebraban el Palo de Mayo en honor a la madre naturaleza.
La festividad comenzaba en la mañana, cuando los jóvenes salían a cortar flores y un árbol especial que se adornaba con las frutas de la época, las flores recogidas y cintas de colores vistosos. El árbol usado variaba según la región. Por ejemplo, en Corn Island se llamaba “bigbree”, en Bluefields “zopilote”, y en el canal de la Laguna de Perlas “Palo de Mayo”.
El Palo de Mayo llegó a Nicaragua con características inglesas, pero muy pronto los nativos incluyeron todos los instrumentos que podían sonar con ritmo. Posteriormente se elaboraron canciones propias de carácter testimonial.
Según el profesor Hugo Sujo, las canciones fueron una catarsis para los “abusos, vicios e hipocresías de parte de ricos, pobres, propios y extraños”.
De esta forma, lo que la gente no podía decir en la calle o en un tribunal lo decía a través de la lírica de las canciones.
Al inicio el Palo de Mayo era una danza donde sólo podían bailar las mujeres. Los hombres se dedicaban a tocar los instrumentos y a cantar. Con el paso del tiempo algunos hombres, como músicos y compositores, comenzaron a incorporarse a la danza, hasta que se convirtió en un baile de parejas.
CENSURA RELIGIOSA
No obstante, con el tiempo las personas comenzaron a abusar de la festividad, y se consumía vino sin restricciones. Por esta razón, a mediados del siglo 17, la Iglesia anglicana levantó una prohibición contra la celebración del Palo de Mayo. Éste desapareció en la mayoría de los países de Europa, pero no en el caso de la Costa Caribe. Aquí hubo reiterados intentos por erradicarlo, pero todo fue en vano.
Inicialmente había una sola versión del Palo de Mayo, donde las mujeres usaban vestidos largos, cubrían todo su cuerpo y amarraban un pañuelo en su cabeza.
Los hombres nunca intervenían en la danza. Pero con el decursar del tiempo surgió una versión más erótica, donde se usaba poca ropa, no había pasos medidos ni restricciones. Había mucha improvisación y espontaneidad, y la danza se desarrollaba en pareja. Ésta es la que llegó al Pacífico.
COMERCIALIZACIÓN
En la década de los años sesenta y setenta, el Palo de Mayo se volvió una festividad completamente comercial. Ya no importaba el mes del año, el árbol o el significado. Fue así como en los años cincuenta el Palo de Mayo se volvió completamente popular. Se bailaba en los bares, en los night club y lugares cerrados, con el único objetivo de vender cerveza y licor. Cualquiera podía pagarle a un grupo de bailarines para amenizar su fiesta con ellos.
En los años ochenta se hizo un esfuerzo por rescatar el Palo de Mayo, revitalizarlo y devolverle su valor. Finalmente fue institucionalizado por el Gobierno.
Hoy la festividad del Palo de Mayo es una celebración popular respaldada por todos los partidos políticos. Recibe financiamiento del Gobierno y es parte vital de la idiosincrasia de los pueblos miskitos, creoles, sumos y ramas.
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