Cirilo Antonio Otero

¿Está contra las cuerdas la Administración?

Creer que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene contra la pared a la Administración Ortega-Morales es una ingenuidad o una acción velada para lanzar las responsabilidades a otros espacios sin llegar al punto objetivo de las relaciones Estado-FMI.

Es preciso recordar que Nicaragua como Estado es miembro activo del FMI, es decir, Nicaragua opina sobre las medidas que el Fondo propone, Nicaragua decide en el directorio del FMI sobre las políticas que se implementan en los países de este planeta. No nos engañemos, los presidentes de los bancos centrales y los ministros de Hacienda y Crédito Público tienen voz y voto en el seno del directorio del FMI para la implementación de medidas económicas y de planes de ajustes económicos.

Ciertamente, el FMI no tiene contra las cuerdas a la Administración orteguista por una sencilla razón: al FMI no le importa, de ninguna manera, que el presidente Ortega en forma mágica, secreta y violando la Constitución de su país, saque dinero y lo regale a los empobrecidos habitantes. Porque al FMI solamente le interesan tres cosas: primero, que no haya inflación; segundo, que mantengamos las reservas internacionales en el nivel óptimo; tercero, que sigamos pagando la deuda priorizada. Y estas tres cosas la Administración Ortega-Morales las ha cumplido, las está cumpliendo y las va a seguir cumpliendo no por ser buenos alumnos del FMI sino por sus intereses empresariales y económicos.

El FMI ha dicho que no es el momento de realizar la cuarta revisión del Programa Económico Financiero (PEF) de Nicaragua porque el país ha tenido algunos atrasos en leyes que se había comprometido la Administración Ortega-Morales aprobarlas antes de concluir el primer semestre de 2010 (INSS, microfinanzas y Banca Estatal) sin contar con las crisis político-partidarias que se han presentado recientemente. Esto señala solamente un atraso y no precisamente una dificultad para la Administración.

Por otro lado es necesario señalar que al FMI no le importa que circulen en el país treinta millones de dólares anuales más, por las dádivas del Presidente, porque sabe perfectamente que la Administración tiene instrumentos para controlar las posibles alteraciones en la esfera de la circulación que va a provocar esa masa monetaria sin respaldo de producción. Es sencillo, el Banco Central de Nicaragua tendrá el trabajo sucio de esterilizar circulante para evitar procesos inflacionarios. Eso es lo que no dijo nuestro estimado amigo, el doctor Antenor Rosales, que el BCN tendrá un papel en todo este proceso regalón. Al final pero, lo tendrá.

Además todos los préstamos, las donaciones, los ingresos por diversos temas están siendo acumulados eficientemente en la banca internacional para respaldar las reservas internacionales, de tal manera que éstas no van a disminuir, no van a debilitarse y tampoco la pondrá la Administración en peligro, por la misma razón de que también son sus intereses.

Amigas y amigos nicaragüenses, si revisan el Presupuesto General de la República 2010 podrán ver con mucha claridad que estamos pagando la deuda externa. Sin ninguna duda somos eficientes pagadores de los intereses que produce el endeudamiento gubernamental. Por lo tanto no es ni debe ser preocupación del FMI que alguna de estas tres rutas importantes estén en peligro por los hábitos populista del presidente Ortega.

No molesta que la Administración Ortega-Morales obsequie a los 125 mil trabajadores empobrecidos de este país la mísera cantidad de 25 dólares por persona, porque de alguna manera éstos acompañarán la miseria, la pobreza, las limitaciones de esos hogares. Lo ideal serían dos cosas: primero, que aumentemos la producción para tener mayores ingresos y poder distribuir riqueza, y segundo, que esa dádiva sea formalmente aplicada al escuálido precio de la fuerza de trabajo que hoy tiene Nicaragua: el salario.

No seamos cándidos o tontos útiles, el FMI no tiene contra la pared al presidente Ortega… el Presidente Ortega sí tiene contra la pared a la población nicaragüense porque está violando las reglas del juego político y social, por lo tanto, debemos de demandar respeto por la Constitución Política y las leyes de Nicaragua. Única forma de mantener las relaciones de respeto entre el Estado y la Sociedad. [email protected]

Es el presidente Daniel Ortega el que tiene contra la pared a la población nicaragüense, porque está violando las reglas del juego político y social.

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