Braden perfecto

Cuando Alex Rodríguez se cruzó por el box el pasado 22 de abril, Dallas Braden, de Oakland, sintió que su territorio había sido invadido y lo defendió, aunque fuera con su boca.

Cuando Alex Rodríguez se cruzó por el box el pasado 22 de abril, Dallas Braden, de Oakland, sintió que su territorio había sido invadido y lo defendió, aunque fuera con su boca.

Y más que revelar la violación de un código no escrito pero vigente en el beisbol, lo que quedó de manifiesto en aquella ocasión, fue la naturaleza competitiva de Braden, cultivada en su barrio, donde pandillas y drogas eran su entorno habitual.

Por fortuna y a pesar de sus dificultades para controlar la ira, Braden se mantuvo por el camino correcto en Stockton, California, gracias al amor de su madre y su abuela, quienes se empeñaron en formarlo y lo enviaron a Texas Tech University, de donde fue extraído en la ronda 24 por Oakland, en 2004.

Es decir, Braden, zurdo de 26 años y 6’1 pies, fue seleccionado luego que otros 726 jugadores habían sido escogidos. Las expectativas no eran altas. De acuerdo con Jerry Crasnick de ESPN, Oakland lo imaginó como un zurdo situacional que podría salir desde el bullpen, si es que alcanzaba las Grandes Ligas.

Pero este domingo, Braden hizo girar el universo de las Ligas Mayores en torno a él y su obra maestra ante Tampa, a quien le lanzó el 19 Juego Perfecto que se ejecuta en la historia del beisbol, una faena de 109 disparos, la mayoría de ellos sin poder, pero con mucha obediencia.

De acuerdo con el sitio Fangraph.com, Braden es el noveno lanzador más lento entre los abridores. Su recta tiene average de 87.2 millas por hora, al menos un poco más rápida que las 85.5 millas de Mark Buehrle, penúltimo tirador de un Perfecto, justo ante Tampa también.

El mérito de Braden no tiene discusión. Le lanzó el Perfecto al equipo más eficiente de las Mayores en este momento y que además dispone de una batería seria con Evan Longoria, Carlos Peña, Carl Crawford y B. J. Upton como sus caras más visibles.

Y aunque su mamá —fallecida por cáncer— no pudo acompañarlo en su obra cumbre, sí estaba la abuela de este tirador, quien el Día de la Madre, el año pasado, reunió mucha gente a su alrededor tras ser impactado por una línea de Vernon Wells de Toronto, que lo mandó a la lista de lesionados. Ahora volvió a convocar a muchos en torno al box, pero fue para celebrar.

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