Francisco Xavier Aguirre Sacasa

La gran recesión

La Gran Recesión que está sacudiendo al mundo ha demostrado tener más vida de lo que muchos pronosticaron, y ha puesto en evidencia la poca capacidad que tienen los economistas —aún algunos de los más sofisticados— para comprender y valorar su intensidad y duración y para manejarla.

Por ejemplo, aunque hay todo un argumento teórico acerca de cuándo comenzó, es cada día más evidente que no fue en el último trimestre de 2008 cuando tambaleó el sistema financiero estadounidense y europeo por la codicia y malos cálculos de algunos banqueros al financiar un sector de vivienda, cuyos valores habían alcanzado niveles insostenibles. Ni tampoco se inició a mediados del 2008 cuando el precio del petróleo alcanzó casi US$$150 por barril, generando transferencias masivas de capital por parte del mundo a unos cuantos países productores del oro negro, empobreciendo a naciones importadores netos de energía —como Nicaragua y los Estados Unidos— y sus consumidores. Ahora se está comprendiendo que al menos los Estados Unidos entró en franca recesión en 2007 y que las semillas del desajuste que amenazó con convertirse en una depresión se sembraron desde mucho antes con acciones por parte de especuladores que decidieron desafiar a la gravedad económica, apostando a favor de ganar dinero tanto con el alza del valor de activos como con el colapso de estos mismos.

Así como muchos se equivocaron al percatarse de cuando comenzó la Gran Recesión, muchos otros se han equivocado al enterrarla prematuramente. Después de inyecciones masivas de dinero para rescatar a los banqueros, a los manufactureros de automóviles, a los dueños de casas sobrevaluadas y en obras públicas y programas sociales para estimular el consumo, algunas economías comenzaron a mostrar señas de vida a comienzos de este año. Aunque el nivel de desempleo se mantenía a niveles altos y políticamente peligrosos en países como Estados Unidos y de la zona euro, sus ministros de Hacienda y presidentes de bancos centrales comenzaron a emitir comentarios optimistas de que “lo peor había pasado”. Hasta las instituciones financieras internacionales, que no habían anticipado la crisis, o al menos no supieron alertar al mundo de lo que venía, comenzaron a ajustar hacia arriba sus proyecciones de crecimiento para el 2010.

Hasta en Nicaragua también soplaron los vientos del optimismo. Recuerdo que a finales del año pasado un ex ministro del gobierno del ingeniero Bolaños anunció en un programa matutino de televisión que quería ser el primero en anunciar que la recesión mundial había acabado.

En honor a la verdad, los verdaderos “expertos” comenzaron a hablar de la necesidad de hacer la transición del gasto a lo desconocido hacia más responsabilidad fiscal. Pero su discurso no pasó de las palabras a las acciones. Hasta el día de hoy, en la mayoría de las grandes economías que tradicionalmente han sido las locomotoras de la economía mundial, incluyendo la norteamericana, ¡el gasto alegre continúa!

El problema es que todas las medidas keynesianas, tomadas por los gobiernos desarrolladas para estimular a sus economías, dejaron como saldo una deuda pública y privada enorme que representa niveles típicamente asociadas con repúblicas bananeras irresponsables. Y las tensiones creadas por estas deudas —junto con “conquistas sociales” que en algunos países son incompatibles con su nivel de producción— se están comenzando a reventar como las burbujas tecnológicas y de bienes raíces de la primera década de este milenio.

Islandia, un minipaís más conocido por el volcán cuya erupción frenó el transito aéreo entre Norteamérica y Europa y una buena parte del norte del continente viejo, fue el primero en sucumbir. Pero más recientemente el gobierno socialista de Grecia tuvo que aceptar que el tamaño de su déficit era insostenible y solicitó —y recibió— un paquete de rescate de casi US$$140 mil millones de la Unión Europea y el Fondo Monetario. Este rescate ha sido condicionado a un fuerte programa de ajuste estructural —¿se acuerdan de esa frase?— en Grecia. Y éste ha desatado fuertes protestas callejeras, y causado hasta muertes.

Más grave aún, sin embargo, es que se están dando cuenta los gurús que Grecia es sólo el segundo dominó de varios que podrían caerse. Hay preocupación por la situación en Portugal, Irlanda y España. Esta última es una nación cuyo peso específico es mucho mayor que el de Grecia y cuyo rescate sería mucho más costoso. Para dar un poco de perspectiva, la economía española es cuatro veces la de Grecia.

Volvamos al problema de fondo: la deuda creada por los intentos de estimular a las economías que peligraban. Veamos las cifras. La deuda total griega —la del sector público, sus corporaciones y sus consumidores— es igual al 244 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de esa nación. Esa cifra es alta, pero es más bajo que la del conjunto de los países de la zona Euro en donde alcanza el 260 por ciento del PIB. Mientras que en España la deuda alcanza el 340 por ciento del PIB. ¡Con razón hay preocupación por los dominós europeos! Y con razón esto se tradujo en niveles de volatilidad en la Bolsa de Nueva York, pocas veces visto, el miércoles 6 de mayo. Ese fatídico día, la Bolsa cayó 1,000 puntos antes de recuperar una parte del terreno perdido. Sin embargo, terminó cerrando 350 puntos abajo en un día de montaña rusa.

Si estas cifras les parecen alarmantes consideren esto. La deuda total estadounidense es igual al 242 por ciento del PIB en Norteamérica. Esa cifra es prácticamente igual a la griega. ¡Y sigue creciendo! Con razón hay nerviosismo y volatilidad. Con razón se habla de lo contagioso que sería un pánico europeo. Y con razón es prematuro decir que la Gran Recesión del 2007 se acabó.

COMENTARIOS

  1. preocupado
    Hace 16 años

    Desafortunadamente estoy de acuerdo con el análisis del diputado Aguirre. Si él y yo estamos en lo correcto, Nicaragua corre el riesgo de que su recuperación sea abortada. Por otro lado, en la medida que el precio del petróleo baja, su economía será beneficiado. Como todo en temas económicos, hay una de cal y otra de arena.

  2. max ruiz
    Hace 16 años

    la gran recesion comenzo con el alza petrolera del 2007 no cabe duda de eso . el petroleo se ha convertido en una politica y economica. hay que buscar fuentes alternativas para frenar la dependencia y evitar mayores desastres.

  3. pejediablo
    Hace 16 años

    Sabio de papel! Su erudicion es directamente proporcional a su espiritu servil. Verguenza le debiera dar hablar de crisis mundiales y otras pajas cuando su vida es besarle el trasero al delincuente Arnoldo Aleman.

  4. Silvio Avilez Gallo
    Hace 16 años

    Interesante y clarificadora la exposición del ex Canciller
    Aguirre. Con su experiencia en temas financieros, explica de manera clara y concisa los entretelones de la crisis que agobia al mundo. Si esto pasa en EE.UU. y Europa, hay razones de sobra para preocuparse por lo que sucede en países del tercer mundo, como Nicaragua. Definitivamente, es muy precipitado anunciar que la crisis ya terminó.

  5. Antonio
    Hace 16 años

    A este Sr. lo que le faltó decir es que la recesión demuestra que la doctrina del neolibralismo es un fracaso mundial porque esta recesión es su consecuencia. En resumen: «Ricos mas ricos y pobres mas pobres.»

  6. Domica
    Hace 16 años

    Estimados lectores permitanme felicitar al Sr. Aguirre maneja muy bien las estadisticas q son el arma fundamental para realizar cualquier analisis. Para los q dicen q ya esta pasando la recesion no estoy de acuerdo. La recesion de los 30 duro hasta finales de la Segunda Guerra Mundial ( 1945) casi 15 anos. El problema de Grecia y de China tendra un efecto multiplicador q hasta en Nicaragua lo sentiremos.

  7. Architeuthis Dux
    Hace 16 años

    Siempre culpando a las «conquistas sociales» de los problemas del capitalismo, porqué será que países como Alemania, Dinamarca, Alemania, donde la población tiene acceso gratuito a educación, salud, etc. es decir «conquistas sociales» no están en problemas? El problema no es hacer realidad los derechos de los ciudadanos, sino el abuso incluso de Wall Street que ayudó a la creación de la crisis en Grecia.

  8. felipe
    Hace 16 años

    Esta gran recesión de la que habla Aguirre, no es más que una expresión del capitalismo, al cual nos expusieron estos 16 años de gobierno neoliberal, fuimos presas de la ambición, del egoísmo del individualismo, y la depredación de los recursos naturales impulsada por los Estados Unidos y ejecutada por los gobiernos neoliberales.

  9. rafael
    Hace 16 años

    Este es el gran fraude del capitalismo, crea espejismos en todas las personas haciéndonos creer, que solo el que tiene más dinero es más persona, para mantener su sistema de consumo excesivo, por eso está en colapso este sistema capitalista.

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