Parte de sus 57 años los dedicó a la promoción de la lectura y a la formación de lectores. Siempre buscó cómo despertar el amor por los libros, porque creía que ese amor era el punto de partida más efectivo para convertirse en verdaderos lectores.
Eduardo Báez, presidente de la Fundación Libros para Niños en Nicaragua, cumplió su misión hasta el último día de su vida. La madrugada de ayer sábado sufrió un derrame fulminante.
“El derrame le dio como a las doce de la medianoche. Inmediatamente lo trasladamos al Hospital Metropolitano. Para nosotros fue una sorpresa, ya que él era un hombre muy sano”, dijo María Gabriela Reyes, subdirectora de la fundación.
Báez fue preparado en la Funeraria Don Bosco, ayer por la tarde, e inmediatamente su cuerpo fue trasladado a su casa de habitación en Jinotepe, Carazo, donde fue recibido por amigos, familiares y pobladores de la ciudad. Su vela duró toda la noche y su entierro es hoy domingo a las 10:00 a.m.
La tienda de libros Literato escribió en el Facebook de Libros para Niños: “Hoy tu partida nos ha dejado con una profunda tristeza, pero como decía un amigo escritor; Eduardo es el Quijote de la literatura infantil…”
En 1993 Báez encontró con Libros para Niños una fundación que nacía. Realizó una consultoría de seis meses y ahí se quedó hasta el día de su partida. La fundación es una organización que promueve la lectura en niños y adultos.
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