El bono extrapresupuestario de 529 córdobas, que el presidente Daniel Ortega anunció la semana pasada para unos 120 mil empleados públicos, no comprará la voluntad ni el voto de los nicaragüenses, aseguró ayer el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín.
“Harán bien las decenas de miles de empleados públicos en recibir el bono, que algún alivio llevará a sus familias. En lo que Ortega se equivoca, y estoy seguro de ello, es que no venderán sus conciencias”, advirtió Jarquín en el texto que grabó para su programa El Pulso de la Semana, que se transmite hoy en radio Corporación.
El político aclaró que este bono compara a Ortega con el régimen somocista, porque “uno de los rasgos del somocismo fue que pese a la fuerte prosperidad y crecimiento de los ingresos del Estado durante tres décadas (1945-1975), siempre mantuvo muy bajos los salarios de las fuerzas armadas y de policía (Guardia Nacional), mientras, a la vez, mantenía para oficiales y clases de la Guardia una vasta red de remuneraciones extralegales”. Entre esas remuneraciones citó: licencias de prostíbulos y toros-rabones, permisos de circulación vehicular y otras.
Jarquín sostuvo que Anastasio Somoza buscaba que “los guardias fueran más leales a él, que controlaba esa red de remuneraciones extralegales, que a la ley que establecía una baja remuneración”.
El político reclamó que “el pueblo quiere empleos, que son dignidad, y no limosnas que humillan”. Agregó que el bono proviene a su vez de una regalía chavista y concluyó que “el gran problema con Ortega es que en sus delirios de poder nos condena como país a la mendicidad”.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A