Por Francisco Jara
SAN JOSÉ/ AFP
Laura Chinchilla asumirá hoy como primera presidenta de Costa Rica con el desafío de reducir la pobreza y la inseguridad con recursos escasos, debido al elevado déficit fiscal que heredará por la crisis económica, para lo que espera contar con la oposición.
Tras una aplastante victoria electoral, a la primera mujer que gobernará Costa Rica le tocará lidiar con un Congreso con tradición de frenar las leyes y en el que su Partido Liberación Nacional (socialdemócrata) carece de mayoría absoluta.
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Chinchilla recibirá el poder de manos de su mentor político, Óscar Arias, de cuya sombra, sin embargo, ya ha empezado a alejarse para mostrar liderazgo, estiman analistas.
“Ella está tratando de descolgarse al menos mínimamente del fantasma de Arias, que ha pesado mucho sobre ella, y tendrá que intentarlo si no quiere verse desprestigiada rápidamente”, advirtió la directora académica regional de la FLACSO, Juany Guzmán.
Pero sus mayores desafíos serán cumplir lo que prometió, como reducir la pobreza y la inseguridad.
Otro desafío será reducir el déficit fiscal de 5 por ciento que heredará de Arias.
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“El deterioro de los índices de seguridad no es sólo un dato duro, sino una percepción (de la ciudadanía). Fue el monotema de la campaña y es un desafío con el que Laura particularmente se comprometió”, indicó Guzmán.
A DEMOSTRAR SU LIDERAZGO
Su gestión podría verse opacada por un temprano inicio de la campaña de las elecciones de 2014, en las que pretende postularse el hermano de Arias, el ministro de la Presidencia saliente, Rodrigo Arias.
Si él lanza pronto su campaña “es una mala noticia para Chinchilla, porque distrae”, opinó Guzmán.
Chinchilla fue tildada en la campaña de ser ‘marioneta’ de los hermanos Arias, lo que ella negó con firmeza, alegando que tenía un liderazgo propio, lo que ahora deberá demostrar acompañada de un gabinete plagado de técnicos.
“Laura es una buena tecnócrata, una buena organizadora, pero no ha logrado generar entusiasmo”, dijo el analista político Constantino Urcuyo.
La mandataria también deberá enfrentar demandas de grupos feministas que anhelan que incluya los temas de género en su agenda, algo que ella rechazó en la campaña.
Chinchilla logró un acuerdo con la segunda fuerza opositora, el Movimiento Libertario, cuyo líder Otto Guevara prometió apoyar sus proyectos en el Congreso, pero esta alianza puede jugar contra la intención de la nueva presidenta costarricense de mantener una postura de centro, explicó Guzmán.
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