EFE.- Los líderes de Irán, Mahmud Ahmadineyad; Libia, Muamar el Gadafi; Rusia, Vladimir Putin; y Cuba, Raúl Castro, figuran en la lista de 40 “predadores” de la libertad de prensa que difundió ayer la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).
Todos los anteriores son jefes de gobiernos muy cercanos al presidente Daniel Ortega.
A sus nombres se añaden los del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang; de Ruanda, Paul Kagame; de Zimbabue, Robert Mugabe; de China, Ju Jintao; o de Siria, Bachar Al Assad.
La lista “negra” de RSF de este año incluye además organizaciones criminales como la banda terrorista ETA, las mafias italianas, el grupo paramilitar Águilas Negras, de Colombia, la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o los cárteles del narcotráfico mexicanos.
En total son 40 políticos, dirigentes de instituciones del Estado, jefes religiosos, milicias y organizaciones criminales “que atacan directamente a los periodistas, que hacen de la prensa su enemigo preferido, su bestia negra”, según el comunicado difundido por la organización.
Son “poderosos, peligrosos, violentos, están por encima de las leyes” y, en muchos casos, repiten su presencia en la clasificación de “predadores” que RSF difunde cada año desde 2001 coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
En el caso de Irak, RSF subraya que la situación de los profesionales de la información “mejora poco a poco” y “la violencia afecta más a la población en general, y menos a los periodistas en particular”.
Un poco más al sur, en el Golfo Pérsico, el presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, se estrena en la lista, al igual que las milicias privadas de Filipinas.
También el Molá Omar, jefe de los talibanes, se ha ganado un puesto en la clasificación por su “guerra santa contra la prensa libre, una guerra de ocupación del espacio mediático”.
Lo mismo ocurre con el presidente de Chechenia, Ramzan Kadyrov, a quien Reporteros sin Fronteras reprocha “sus chulescas poses de supuesta tolerancia” y “sus puntos de vista falsamente condescendientes sobre la libertad de prensa” que “no engañan a nadie”.