Son varios los canales nacionales, pero… ¿qué tienen en común, para tratar de conseguir el mayor número de patrocinadores y cómo se coordinan con la búsqueda de un criterio de valoración por parte de la población?
Noticieros, novelas y ahora programas de “participación” donde puedes, de la noche a la mañana, con un poco de suerte. Son segmentos donde no necesariamente el televidente se hace millonario, pero al menos para tratar de cubrir o bien deudas u oportunidades dada la “entrada” no planificada de dinero o alimentos en una canasta. Se trata de programas donde todo gira en función de efemérides, tradiciones o lo que defina la propia rivalidad o competencia, entre un canal y otro.
Si hoy un canal da un premio por algo, el de la competencia lo duplica o da un incentivo para que usted se convierta en un cliente permanente de éste.
Noticieros que luchan entre sí mostrando la violencia, los robos, los asaltos, ¿dónde el mensaje que se quiere transmitir? , ¿es realmente de aviso para aquéllos que conozcan al accidentado, además del nombre, de todo lo que “quedó” de él, pero a su vez avisen a los familiares o para promover nacional e internacionalmente (para los extranjeros que nos visitan, que no son ciegos) cuán violentos somos? ¿Qué decir de la variedad de programas, donde prima lo “enlatado” y no una balanza justa, ponderada de nuestros programas nacionales. ¿Acaso no contamos con músicos, pintores, escritores y en general, especialistas de las diversas ramas de la cultura, el arte, el deporte, que sean capaces de promover nuestra cultura, nuestras bellezas naturales, sus resultados dentro y fuera de nuestro país. Debo destacar que no estamos en cero y así lo pensarán los directores de canales, aquéllos que se encargan de la programación, cuando reflexionen y digan: “ pero nosotros tenemos de todo esto o parte de ello ”, sin embargo, hay un gran ausente: La educación.
Millones de estudiantes asisten a nuestras aulas, miles de estudiantes por una causa u otra no asisten; la calidad de la educación aún no es lo suficientemente sólida: docentes empíricos en cualquier subsistema, básica y media, carreras técnicas y universitarias, estudiantes que salen —cuando logran entrar— de las aulas por resultados no halagadores o por la necesidad misma de trabajar.
Personas que en su momento han sido alfabetizadas, que inclusive se pretende llevar a niveles mayores de capacitación, pero, sin embargo, usamos a un lado lo que prácticamente existe en cada hogar de nuestro país, por mucha pobreza que tengamos: un televisor.
¿Qué responsabilidad pudiéramos entregarle a este medio de comunicación masivo? Comerciales (spot) publicitarios donde se transmitan valores, clases por los y las docentes mejores capacitadas, los más profesionales y a su vez como reconocimiento a tan digna labor, donde puedan prepararse a los estudiantes que van a las pruebas de ingresos universitarias.
¿Qué hay terror a la matemática? Un programa: Lo esencial de la matemática y su aplicación. ¿Qué no hay posibilidades de abastecer a los centros de la básica y media en materiales didácticos, por lo costoso? ¿Han probado con la televisión, donde lo que se ve y oye, se retiene mucho más que lo que se lee?, ¿Consideran que hay patrocinadores y donantes que puedan resistirse a apoyar este gran proyecto? Lo dudo, pero ¿Qué canal da el primer paso?
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