El anuncio del presidente Daniel Ortega de entregar un bono de 529 córdobas a unos 120 mil trabajadores del Estado tiene un sabor agridulce, porque si bien dará oxígeno al deteriorado salario de los obreros, por otro lado se inscribe en una estrategia populista que “manosea” el salario de los más pobres y hasta podría tener consecuencias económicas negativas por la forma como se produce, coincidieron expertos.
Según economistas consultados, el bono será absorbido por una inminente ola alcista en los precios de los bienes de consumo como consecuencia de una sobredemanda en el mercado nacional.

Desde la acera política, el coordinador del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, señaló que si bien los trabajadores se merecen elevar sus ingresos, la medida de Ortega en un contexto preelectoral es sinónimo de “somocismo puro y duro”.
“Igual que Somoza, Ortega quiere manejar una red de remuneraciones extrapresupuestarias, extralegales, para que los beneficiarios sean más leales”, apuntó el también economista.
A criterio de Jarquín, Ortega vía legal presupuestaria impone a los trabajadores “salarios de miseria, para que le agradezcan a él la remuneración extrapresupuestaria que sale como una dádiva, como una “generosidad”, en tiempos electorales por cierto, del dictador”.
“Está bien que los empleados beneficiados tomen el bono, pero estoy seguro no venderán su alma”, apuntó.
El líder político aseguró que el pueblo nicaragüense no quiere bonos, sino “trabajo, bien pagado, que es dignidad, y no limosnas que son humillantes”.
ALIVIO A SALARIO ES IRREAL
El antiguo comandante guerrillero de la revolución armada que culminó en julio de 1979, Henry Ruiz, reclamó que el bono no se trata de un beneficio real a los trabajadores, porque al no estar incluido en el salario de éstos, tampoco es parte de su seguro social.
“También hay que preguntarse de dónde vienen esos recursos. Unos dicen que viene de la venta de combustible. Otros que de la factura de energía eléctrica que se comienza a cobrar. De manera que lo que vemos es a un administrador público abusivo de la historia y de los recursos del pueblo”, aseguró.
- Dirigentes magisteriales y del sector público criticaron el anunció del bono salarial con que el Gobierno del presidente Daniel Ortega pretendió congraciarse con la clase trabajadora del país.
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Álvaro Leiva Sánchez, dirigente de Asuntos Laborales de la Federación de Trabajadores del Sector Público, adscrito a la Central de Unificación Sindical (CUS), calificó el bono como una disposición “populista” y como “una burla, pues ni siquiera es un aumento salarial”.
Para Leiva existe mucha diferencia entre un bono y un aumento salarial, no sólo porque el bono puede ser suspendido cuando el Gobierno así lo estime conveniente, sino porque una vez obtenida la jubilación de un trabajador, el mismo no es incorporado en su pensión.
La diputada independiente presidenta del Movimiento por el Rescate del Sandinista, Mónica Baltodano, también criticó que Ortega “se burle” de los trabajadores con el anuncio de un bono que a todas luces es una migaja de la cooperación venezolana que no maneja con transparencia para que las ganancias queden en sus bolsillos y los de su familia.
Baltodano no duda que el anuncio de Ortega tiene claras intenciones de campaña electoral, para las elecciones presidenciales que deben ser convocadas para el 2011.
Ruiz también opinó que “él (Ortega) comienza a ver que no es tan popular como cree y está en un momento reeleccionista. Entonces sus masas tienen que aparecer, la gente tiene que volver a salir a gritar “Daniel” y posiblemente sus asesores le dicen ‘no estamos tan bien como creemos’ y sale con esto”.
INFLACIÓN
El economista Adolfo Acevedo, advirtió que para el Gobierno se dificultará aún más lidiar con la espiral inflacionaria ante la falta de transparencia en el manejo de los fondos venezolanos, que no pasan por el Presupuesto General de la República.

“Un primer impacto macroeconómico de este bono es el aumento de la masa de dinero global que estará en manos de estos trabajadores, al menos por este año, por un monto de alrededor de 32 millones dólares o 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y por consiguiente” un incremento en la demanda de bienes, especificó Acevedo.
Explicó que este aumento en la demanda nominal “podría contribuir, en alguna medida, a la aceleración de la tasa de inflación, que en los primeros meses del año ha afectado sobre todo el precio de los alimentos”.
La inflación acumulada al primer trimestre de este año se ubica en 3.75 por ciento superior al acumulado del año pasado que fue de 0.11 por ciento, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).
El problema, según el economista René Vallecillo, es que si el sector agrícola no logra este año conseguir los 200 millones de dólares que necesita para financiar la siembra de primera que arrancará el próximo 15 mayo, la oferta en el mercado disminuirá y por tanto se elevarán los precios de los alimentos.
Diversos gremios del sector agrícola han advertido el endurecimiento del crédito por parte de los bancos y microfinancieras ante la incertidumbre de pago que ha generado la aprobación de la polémica Ley moratoria, que aprobó a principio de este año la Asamblea Nacional.
Vallecillo manifestó que “sí hay una capacidad de oferta, pues los resultados van a ser positivos, pero si hay una capacidad limitada de oferta que no pueda responder rápidamente, entonces vendrá lo negativo que va a presionar los precios de los productos. Lo predecible es que se disparen los precios de la canasta básica y la inflación”, apuntó.
NO HAY TAL SOLIDARIDAD VENEZOLANA
Para el economista Adolfo Acevedo no existe tal “solidaridad venezolana”, porque los casi 500 millones de córdobas que desembolsará Ortega provienen del mismo convenio petrolero con Venezuela.
El experto explicó que el bono extrapresupuestario se financiará a costa del aumento en el precio internacional del petróleo, que para este año se estima en 80 dólares promedio. En el 2009 fue de 61 dólares.
“Este aumento en el precio del petróleo suministrado por Venezuela —el cual es suministrado a precios del mercado mundial, no a precios preferenciales— es asumido por los nicaragüenses al comercializarse el petróleo y sus derivados en el mercado interno, por parte de Albanisa”, comentó.
“Los recursos provenientes de la comercialización interna del petróleo y sus derivados a precios más altos son los que se utilizarán para financiar este “bono”, lo que representará apenas alrededor del 12 por ciento de la cooperación petrolera de 2010”, añadió.
Con la colaboración de Elizabeth Romero
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