Las autoridades estatales relacionadas con el medio ambiente atendieron ayer el llamado de la organización SOS Bosawás, que busca frenar la colonización de la Reserva de Biosfera Bosawas, ubicada al noreste de Nicaragua.
Por primera vez desde que se denunció el problema, la Asamblea Nacional, instituciones gubernamentales ambientales y organismos de la sociedad civil se pusieron de acuerdo para atacar un problema que está acabando con las pocas riquezas naturales que le quedan al país, como son los bosques tropicales tupidos de Bosawas.
MARENA NO ASISTE
El gran ausente fue el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), ya que es la institución encargada por ley de velar por Bosawas.
El ambientalista Kamilo Lara, miembros de SOS Bosawás y presidente del Fondo Nacional de Reciclaje (Fonare), dijo que fue un buen avance el hecho de que las instituciones estatales reconocieran que están trabajando sin coordinación para atacar el problema.
Como resultado la reunión logró la unidad entre todos los sectores, según el diputado Agustín Jarquín, presidente de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios, de la Asamblea Nacional.
Lara mencionó que entre los acuerdos se logró que la Fiscalía General de la República se comprometiera a agilizar las acusaciones legales en contra de los colonos. El Centro Humboldt apoyará en la notificación de las partes para garantizar procesos rápidos, ya que las instituciones gubernamentales carecen de recursos humanos y económicos en la zona.
Por otra parte, se acordó que la Comisión Nacional de Bosawas debe trasladar su sede a la reserva, ya que tendría un mayor impacto en el lugar de los hechos y no trabajando desde Managua.
Se estima que unas 237 familias nuevas se han sumado a habitar en Bosawas. El Ejército de Nicaragua presentará en mayo las conclusiones de un censo poblacional que realiza actualmente en la zona y que servirá de base para conocer a quién van a expulsar.
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