Cinco años de

Con estas palabras, comenzaba el pontificado del 256 sucesor de San Pedro, tres días después de que Joseph Ratzinger cumpliera 78 años. Nacido en Marktl, localidad de la Baviera alemana, Ratzinger adoptó el nombre de Benedicto XVI en homenaje a Benedicto XV “un valiente profeta de la paz”, en palabras del Pontífice.

celebra el quinto aniversario de su Pontificado, recién cumplidos los 83 años, salpicado por los escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia, su momento más delicado desde que sucediera a Juan Pablo II

Diecisiete días después de la muerte de Juan Pablo II, una “fumata blanca” anunciaba al mundo que había nuevo Papa. Con el nombre de Benedicto XVI, el 19 de abril de 2005 un emocionado Joseph Ratzinger aparecía en el balcón central de la basílica de San Pedro, en Roma, ante miles de fieles con una sentida presentación: “Soy un humilde trabajador de la viña del Señor”.

Con estas palabras, comenzaba el pontificado del 256 sucesor de San Pedro, tres días después de que Joseph Ratzinger cumpliera 78 años. Nacido en Marktl, localidad de la Baviera alemana, Ratzinger adoptó el nombre de Benedicto XVI en homenaje a Benedicto XV “un valiente profeta de la paz”, en palabras del Pontífice.

En estos cinco años, el Vicario de Cristo ha proclamado 28 santos y más de 600 beatos, ha visitado los cinco continentes y ha recibido en el Vaticano a importantes dirigentes del mundo como Tony Blair (2006), Angela Merkel (2006), Vladimir Putin (2007) o George Bush (2008).

Un lustro en el que Benedicto XVI ha aprobado el documento que excluye a los homosexuales del sacerdocio (2005); ha publicado el libro Jesús de Nazaret (2007); ha promulgado tres encíclicas (Deus caritas est, 2006; Spe salvi, 2007 y Caritas in veritate, 2009); y ha eliminado el limbo, el lugar donde la tradición católica colocaba a los niños que morían sin recibir el bautismo (2007).

Además, en este tiempo Ratzinger ha suprimido la elección de Papa por mayoría simple, necesitándose ahora en todas las votaciones la mayoría de los dos tercios de los cardenales electores (2007); ha recuperado la misa en latín, según el rito tridentino (2007); y ha levantado la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el fallecido arzobispo cismático, Marcel Lefebvre (2009).

Uno de los momentos más polémicos de su pontificado se produjo en su visita a África (Camerún y Angola), en marzo de 2009, donde condenó el uso del condón. En aquel viaje, el Sumo Pontífice dijo que el sida “no se combate sólo con dinero, ni con la distribución de preservativo, que, al contrario, aumentan el problema”.

En estos cinco años de Pontificado, Benedicto XVI ha vivido bajo la figura de su antecesor, Juan Pablo II, un Papa “contracorriente, un personaje fuera de lo común, un hombre excepcional”, como escribió el diario vaticano L’Osservatore Romano con motivo del quinto aniversario de la muerte del Papa Wojtyla.

Precisamente, en este quinto aniversario de su pontificado el mundo católico pensaba que Benedicto XVI daría por válido un supuesto milagro que se atribuye a Juan Pablo II y que podría acercar a la gloria de los altares y al culto privado al Papa polaco, tras haberle proclamado ya “venerable”, en virtud de un decreto fechado en diciembre de 2009, por el que se reconocían las “virtudes heroicas” del anterior Padre Santo.

En espera de esa aprobación, Benedicto XVI ha alabado la figura de su antecesor en múltiples ocasiones. El último acto en su honor tuvo lugar en la basílica de San Pedro, el pasado 29 de marzo, donde el alemán ofició una misa funeral.

Uno de los valores que más ha destacado Ratzinger de anterior Pontífice ha sido su “firmeza inquebrantable”, unos valores que han cobrado especial relevancia cuando con mayor fuerza arreciaban las críticas a los casos de pederastia que se han producido en el seno de la Iglesia.

En los últimos meses, Benedicto XVI ha sido acusado de encubrir a sacerdotes pederastas en su etapa (1981-2005) como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio, sucesor de la Inquisición).

Uno de los sacerdotes relacionados con estos casos de abusos de menores es precisamente su hermano, Georg Ratzinger. Hace unas semanas el Arzobispo de Ratisbona (Alemania) informó de vejaciones supuestamente perpetradas por unos educadores, durante 15 años, contra cantantes del coro en la época en que el hermano del Pontífice, era director.

Desde el Vaticano han rechazado las acusaciones a Benedicto XVI y han denunciado una “innoble campaña” para golpearle “cueste lo que cueste”. Ante estas acusaciones, el Papa no ha estado solo y ha recibido el apoyo de millares de fieles que piden respeto para su figura y persona.

El pasado 31 de marzo, jóvenes universitarios de centros del Opus Dei entregaron una carta al Pontífice en la que expresaron su solidaridad a la vez que su gratitud “por los cinco años de papado, por su ejemplo en la búsqueda de la verdad, por su servicio infatigable y por el ejemplo de apertura al diálogo que nos ofrece constantemente, para buscar la verdad de las cosas”. b

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