El Embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, aseguró ayer que el Gobierno de su país busca la manera de continuar trabajando con la Policía Nacional, a pesar de que el presidente Daniel Ortega mandó a cerrar a principios del mes la Unidad Especializada Anticorrupción de esa institución, que coordinaba el combate al narcotráfico con la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Callahan dijo en Granada que, tras el cierre de la Unidad, lamentada por su Gobierno, él ha tenido “la oportunidad de conversar” con la jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera y anunció que “dentro de poco vamos a reunirnos para averiguar cómo podemos seguir colaborando con la Policía Nacional”.
“El trabajo de la Policía aquí, especialmente en cuanto (al combate) al tráfico de droga, de contrabando de personas, es sumamente importante. Lamentamos la decisión, pero vamos a buscar una manera de continuar, de seguir trabajando con la Policía”, declaró el diplomático.
El lunes pasado, Granera, luego de una reunión precisamente con el embajador Callahan, confirmó la “compactación” de la Unidad Anticorrupción por órdenes del presidente Ortega.
Ese cuerpo élite de la Policía manejaba información sobre el crimen organizado y de personajes públicos que pudieran estar vinculados con éste, como ministros, jueces, magistrados, diputados, policías y altos mandos del Ejército, de cualquier tendencia política o partidaria, actuales o anteriores. Además estaba designada a la colaboración en el combate del crimen organizado, fuera narcotráfico o investigaciones económicas.
La Unidad, a cargo del comisionado mayor Miguel Ángel García, recibía orientaciones directas de Granera.
La información que manejaba la Unidad Especializada Anticorrupción también era compartida con Estados Unidos, a través de la DEA, por un convenio de colaboración con la Policía.
Según fuentes policiales, esa relación habría sido una de las razones del presidente Ortega para mandar a cancelarla.
EE.UU. LAMENTA CIERRE DE UNIDAD
Callahan insistió en que para el Gobierno de Estados Unidos “es realmente una lástima” el cierre de la Unidad, cuyos funcionarios tampoco han sido reubicados en alguna otra función y varios “están en el aire”.
El diplomático estadounidense recordó que su Gobierno había trabajado “muy de cerca” con esa Unidad de la Policía e insistió en que “estamos buscando maneras de continuar cooperando con la Policía”.
Callahan no brindó más detalles sobre las alternativas de cooperación que estarían considerando, pero sostuvo que comparten con Nicaragua el interés y esfuerzos en el combate al crimen organizado, la lucha contra el narcotráfico y trata de personas.
El embajador asistió ayer a la envestidura de monseñor Jorge Solórzano Pérez como nuevo Obispo de Granada, en sucesión del ahora emérito, monseñor Bernardo Hombach. Callahan dijo que tiene el “gran honor de conocer muy bien a ambos” y estaba ahí para acompañarlos.
Al final del acto de traspaso y la primera eucaristía oficiada por Solórzano en la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, en esa ciudad colonial, el embajador también valoró como positiva la eventual normalización de las relaciones en Centroamérica, tras la visita del mandatario hondureño Porfirio Lobo al presidente Ortega, quien aún no lo reconoce.
El Obispo Auxiliar de Managua, Silvio Báez, opinó a propósito que “ojalá el diálogo entre los presidentes de Centroamérica vaya adelante y sea en favor de la mayoría pobre de la región y no encuentros de cúpulas”.
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