Unas 7,000 personas se reunieron en el cementerio de Ata-Beiit, a 40 kilómetros de Biskek, la capital de Kirguistán, para dar el último adiós a 16 de las víctimas de los enfrentamientos entre manifestantes y policías, el pasado miércoles, en los que, según el último balance, murieron 79 personas. Los cuerpos envueltos en sábanas y banderas kirguisas yacieron delante de la muchedumbre antes de recibir sepultura en este lugar, donde un monumento recuerda a las víctimas de las represiones estalinistas. Los dirigentes del gobierno provisional, formado por la oposición al presidente depuesto Kurmanbek Bakiyev, se inclinaron ante las tumbas al son de cánticos tradicionales kirguisos y bajo el murmullo de oraciones.
LA PRENSA/AFP/ VIKTOR DRACHEY
Triste adiós en Kirguistán Unas 7,000 personas se reunieron en el cementerio de Ata-Beiit, a 40 kilómetros de Biskek, la capital de Kirguistán, para dar el último adiós a 16 de las víctimas de los enfrentamientos entre manifestantes y policías, el
Triste adiós en Kirguistán
Unas 7,000 personas se reunieron en el cementerio de Ata-Beiit, a 40 kilómetros de Biskek, la capital de Kirguistán, para dar el último adiós a 16 de las víctimas de los enfrentamientos entre manifestantes y policías, el pasado miércoles, en los que, según el último balance, murieron 79 personas. Los cuerpos envueltos en sábanas y banderas kirguisas yacieron delante de la muchedumbre antes de recibir sepultura en este lugar, donde un monumento recuerda a las víctimas de las represiones estalinistas. Los dirigentes del gobierno provisional, formado por la oposición al presidente depuesto Kurmanbek Bakiyev, se inclinaron ante las tumbas al son de cánticos tradicionales kirguisos y bajo el murmullo de oraciones.