BOGOTÁ/EFE
El Gobierno colombiano rechazó haber “destruido” las relaciones con Venezuela, como dijo ayer el Ejecutivo venezolano a propósito del aumento de la tensión bilateral por la detención de varios colombianos acusados de espionaje en Venezuela.
“El embargo comercial por razones políticas lo impuso Venezuela” el pasado agosto, señaló ayer el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, en respuesta a un comunicado oficial venezolano.
Bermúdez señaló que desde el país vecino se han hecho “alusiones que parecen prejuzgamientos políticos”, pero reiteró su “afecto por el pueblo de Venezuela” y dijo que a pesar de la nueva crisis, Colombia permanece abierta “a una interlocución directa bajo las bases del respeto”.
El canciller respondió así a un comunicado oficial venezolano, en el que se califica de “maniobra de distracción” y “posición inaceptable” las manifestaciones de preocupación por el trato que pueden estar recibiendo los supuestos espías, hechos por el Gobierno de Álvaro Uribe, que recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por este caso.
“Una vez más pretende el Gobierno actual de Colombia presentarse como víctima, en un caso que implica a un grupo de personas capturadas en flagrancia con pruebas de espionaje que atentan contra nuestra patria”, señaló el texto oficial publicado ayer en Caracas.
Venezuela también acusa al colombiano de intentar “minar de forma duradera el posible camino al restablecimiento de relaciones normales”.
“No contento con haber destruido las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales entre Venezuela y Colombia, ahora pretende forzar a quien le suceda en el cargo a adoptar ese triste legado”, añadió el texto en alusión a peticiones de Uribe, de que su sucesor en la Presidencia de Colombia no modifique su política.
RELACIONES CONGELADAS
Las relaciones comerciales bilaterales están congeladas desde agosto pasado por decisión de Chávez, que reaccionó así a la firma de un acuerdo militar entre Colombia y EE.UU.
Aunque la detención de estos supuestos espías colombianos, que según reiteró ayer el Gobierno de Venezuela son ocho, tuvo lugar en marzo pasado, el asunto recobró fuerza este miércoles, después de que el presidente Hugo Chávez dijera que dos de los capturados tenían carnés de pertenencia al Ejército colombiano.
El presidente Uribe señaló que estas personas habían pertenecido al área de salud de las Fuerzas Armadas en el pasado, e insistió en que las autoridades del país vecino respeten los derechos de estos ciudadanos.
Uribe pidió que se respeten los derechos humanos de los colombianos detenidos en Venezuela.
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