Corresponsal/ Matagalpa
WASLALA, RAAN.- Tristeza, llanto y miedo persisten confundidos con el furor entre familiares de cuatro hombres fallecidos en una balacera en la que también murieron dos policías en las riberas del río Íaz, en el sector de Puerto Viejo, 33 kilómetros al norte de Waslala, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Aunque nadie asimila la tragedia del jueves pasado, en medio del dolor hay también opiniones encontradas respecto de la actuación policial al momento de intervenir en una alteración al orden público. Hay quienes responsabilizan a los policías de disparar sin justificación ni control, mientras que otros dan crédito parcial a la versión preliminar que hasta ahora ha emitido la Policía.
El capitán Reinaldo Amador García, segundo jefe en la delegación municipal de la Policía en Waslala; el policía Nelson Josué Hernández Rodríguez, jefe de sector en Puerto Viejo, además de los civiles Virgilio Quintero López, Henry Ochoa Castro y los hermanos Salomé y Jairo Zeledón Acuña perecieron en el suceso.
UNA DE LAS VÍCTIMAS TENÍA 500 MANZANAS DE TIERRA
En el caserío de Zapote Kum, 46 kilómetros al norte de Waslala, todos coinciden en que ninguno de los civiles era delincuente. Ahí residían Virgilio Quintero y sus cuñados —los hermanos Zeledón—, cuyos cadáveres fueron sepultados en una fosa común en el patio de la casa del primero, a quien recuerdan como un próspero productor ganadero, dueño de más de 500 manzanas de tierra y benefactor en la comunidad.
Marlene del Carmen Zeledón Acuña seguía destrozada y casi no pudo hablar. Perdió a dos hermanos —Jairo y Salomé— y también a su marido, Virgilio, con quien procreó ocho hijos.
“Nunca fue delincuente, en 20 años que tenía de estar conmigo nunca lo miré que anduviera con cosas malas”, expresó la viuda de Quintero, mencionando que éste incluso donó los terrenos donde después fueron construidos el centro de salud, la escuela y hasta una iglesia evangélica en la comunidad.
- Tras los sucesos del jueves pasado en Waslala, la Policía sólo había detenido a Ángel del Socorro Salguera Castro, a quien el policía voluntario José Rodolfo Zeledón denunció ante el Juzgado Local Único de ese municipio por la falta penal tipificada como disparo de arma de fuego.
Resulta que el policía voluntario no venía preparado, no traía su escrito de información sobre pruebas para entregárselo al abogado defensor y con base en eso se declaró abandonada y por ende extinguida la acusación, relató el juez, indicando que sólo le resta dictar la sentencia del caso.
Salguera fue liberado horas después con intervención del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, la noche del martes, pero la Policía ahora le está cobrando unas esposas que le habían puesto el día de la balacera.
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ERAN AMIGOS DE LA POLICÍA
Por su parte, María Elena Quintero Rivas, tía de Virgilio, expresó: “Dicen que eran delincuentes, pero la Policía de Siuna puede decir que eran bien amigos con ellos y hasta comían y bebían en su casa ( ); queremos que la Policía aclare, que no los acusen de esa manera, ya que los mataron, que no digan que eran delincuentes, porque a nosotros nos da tristeza y temor de que nos vengan a matar como delincuentes, y no lo somos”.
“Somos gente honrada, trabajadora, mujeres y hombres. Pueden ver cómo esta comunidad se ha desarrollado con gente trabajadora, nosotros no somos delincuentes”, agregó la señora, destacando también el altruismo de su sobrino Virgilio.
Los hermanos Zeledón también poseían tierras y eran productores de ganado y granos básicos, sostuvieron sus familiares y vecinos.
Casi todos los vecinos de Zapote Kum se congregaron el martes junto a la fosa donde yacen los restos de Quintero y los hermanos Zeledón, aprovechando la visita de funcionarios de la filial en Matagalpa del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), quienes indagaban sobre lo ocurrido el fatídico jueves pasado, cuando, además de las seis víctimas mortales, hubo varios heridos.
DISPAROS AL AIRE COMENZARON TRAGEDIA
En lo que coinciden la Policía y pobladores de Zapote Kum y Puerto Viejo es que mientras estaban en un improvisado rancho que servía de bar a la orilla del río, a “alguien” se le ocurrió sacar una pistola y disparar al aire, acto que algunos consideran “normal” para denotar “alegría” en la zona.
La Policía señaló inicialmente a Virgilio Quintero, pero denunció por el caso a Ángel del Socorro Salguera Aráuz, un comerciante de Zapote Kum, quien la tarde del martes fue eximido de responsabilidad tras enfrentar una audiencia en el Juzgado Local Único de Waslala. Era el único que estaba detenido por el caso.
Tras ser liberado por la Policía de Waslala, la noche del martes, Salguera negó que haya disparado, indicando que el capitán Amador “miró la pistola mía, tenía los seis proyectiles, el capitán la olió y supo que mi pistola no había sido disparada”.
¿POLICÍA MATÓ POR CONFUSIÓN?
“En eso estábamos cuando parece que quisieron desarmar a mis amigos y comenzó el tiroteo”, relató Salguera, quien a la hora del suceso también era acompañado por su hermano José Raúl Salguera Aráuz.
Antes, en Zapote Kum, José Raúl relató que el incidente ocurrió cuando “a mi hermano lo amarraron como a un perro y un policía lo quería matar ( ), en eso el capitán fue a donde Jaime (alias de guerra de Virgilio Quintero) y le dijo que le entregara la pistola. Cuando Jaime le iba a dar la pistola al capitán, el policía (supuestamente Hernández) le disparó a Jaime, creyendo que iba a joder al capitán”.
Mientras tanto, en una carta que enviaron al Cenidh y a algunos medios de comunicación en Matagalpa, pobladores de Zapote Kum mencionan que los uniformados andaban bajo supuestos efectos de licor.
“A mi hermano le dijeron que los invitara a unas cervezas”, sostuvo por su parte José Raúl, mientras que otros pobladores desconfiaron de la versión, indicando que al menos el capitán Amador no tomaba licor y se refirieron a él como “un gran hombre, un hombre bueno y un gran policía”.
¿REMATADO PORLA ESPALDA?
La balacera en la que murieron dos policías y cuatro civiles, la semana pasada en Waslala, habría durado “como 15 minutos”, según la versión de Ángel del Socorro Salguera Aráuz, a quien la Policía señala como la persona que supuestamente disparó al aire, provocando la intervención policial y el posterior intercambio de disparos.
Balas desperdigadas alcanzaron a más civiles que estaban en el balneario en Puerto Viejo, entre éstos Henry Ochoa Castro, un joven beisbolista que, montado en una mula, se disponía a regresar a su casa en la comunidad Zacateras, cercana al lugar del suceso. Santos Elías Ochoa Aguilar, padre del joven, relató que éste iba “a medio río” cuando una bala le atravesó una pierna y mató a la mula.
“Él todavía logró preguntarle a un policía: ‘¿Por qué me tiraste?’, y el policía le dio otros dos balazos por la espalda”, mencionó el señor Ochoa, indicando que uno de los tiros salió por la frente de su hijo.
MADRE EXIGE JUSTICIA
Mientras tanto, Adela Castro González, madre del muchacho, mencionó: “La gente y mis otros hijos que estaban ahí dicen que fue de puro gusto que tiraron a la gente civil ( ). Le pido a los derechos que haya justicia sobre esta gente, estos criminales, esta Policía que hizo esto”.
“Mi hijo es trabajador, nunca ha sido delincuente”, dice la señora, resistiéndose por momentos a creer la muerte de su hijo, refiriéndose a él como si estuviera vivo, e indicando: “Mi hijo es trabajador, se dedica a trabajar con el papá y sus hermanos, ayudándole en las siembras, a chapodar potreros y a ordeñar”.
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