RÍO DE JANEIRO/ CABLES COMBINADOS
Las lluvias persistentes caídas desde el lunes provocaron derrumbes e inundaciones que ayer dejaron al menos 100 muertos, paralizaron el tránsito y obligaron a cerrar los aeropuertos de Río de Janeiro, informaron ayer las autoridades.
El gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, dijo que el número de víctimas fatales subió a casi 100, citando un boletín de la Defensa Civil estatal. La mayoría murió por deslizamientos de tierra que sepultaron sus casas.
“Infelizmente, las personas que mueren en estas tragedias son los pobres, por eso tenemos que ser muy duros en impedir que se construyan casas en áreas de riesgo”, declaró Cabral al noticiario de televisión Globo News.
El alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, Eduardo Paes, indicó a periodistas que hay 10,000 residencias en áreas de riesgo, como laderas y cerros, por lo que llamó a estas personas a dejar sus casas y permanecer con vecinos o familiares.
Miles de personas esperaban autobuses en medio de la lluvia, mientras otras estaban atrapadas en autobuses y automóviles con el tránsito paralizado por la inundación de las principales vías de la ciudad, convertidas en ríos.

En medio del caos, el gobierno local pidió a los pobladores permanecer en casa mientras la mayor parte de las dependencias públicas y centros educativos de la ciudad no operaron.
Calculó que 2,000 casas están en peligro de caer o ser soterradas por deslizamientos de tierra.
Imágenes de televisión mostraron cómo en áreas de la ciudad comenzó poco a poco a reanudarse el flujo de tránsito, aunque a un ritmo muy inferior de un día normal.
LULA CLAMA A DIOS
El presidente Luis Inácio Lula da Silva, quien llegó a Río la noche del lunes para una serie de actividades, canceló su programa de visitas de la mañana de ayer, cuando tenía previsto inaugurar obras en una barriada pobre.
Lula dijo que pidió a Dios que cese la lluvia que desde el lunes castiga a Río de Janeiro, y ha paralizado la ciudad casi por completo.
Según el presidente, “lo único que se puede hacer en este momento es pedirle a Dios que pare un poco la tempestad para que se recupere la normalidad”.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A